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Basta

BASTA DE EMPLEADOS

18 de diciembre de 2017 - 20:40

Por Gabriel Schwartz. ¡Los trabajadores independientes NUNCA se enferman! (O como ganarme el odio de quienes trabajan en relación de dependencia).

Después de 10 consejos de un Profesional Independiente para los Emprendedores, hoy es el turno de “empleados y empleadores”.

Hace muchos años, cuando trabajaba en una empresa de Personal Eventual, recuerdo lo importante que era saber con precisión, cuántos días al mes trabajaba una persona.

El concepto de ¨días caídos¨ es clave para estimar el costo laboral. Calculamos que entre enfermedad, accidente o licencia alcanzan a un 4 al 6 % mensual, en promedio – depende el rubro desde ya -. Es decir que de 240 días de trabajo efectivo por año, unos 12, no se trabajan...

Un promedio interesante, si lo comparamos con el trabajador independiente.

La verdad es que no cuento con estadísticas precisas pero voy a tomarme como ejemplo: ya no recuerdo cuando fue la última vez que dejé de trabajar por estar enfermo o haberme accidentado.

Quizás UN día, en estos últimos 10 años, anulé algún horario porque estaba con fiebre. Ni siquiera estoy seguro...lo supongo.

¿Será que los que trabajamos de manera independiente tenemos más defensas y nos enfermamos menos?
¿El hecho de no estar en contacto, todos los días y constantemente, con compañeros, superiores y otros con quienes compartimos espacios en común, reduce la posibilidad de contagio?
¿Estaremos más tiempo dentro de nuestras casas u oficinas, sin riesgo de accidentarnos?
¿Cuando los autónomos estudiamos, las carreras son más fáciles y no necesitamos ¨días por examen¨?
¿Tendremos menos compromisos familiares o personales - casamientos, muertes, mudanzas - porque somos aislados y solos?

Me resisto a creer que quienes trabajan en relación de dependencia y se ausentan al trabajo están exagerando y podrían seguir adelante con sus tareas.

Tampoco pienso que le prestan más atención a sus propios síntomas y faltan al trabajo preventivamente, para evitar males mayores. Y menos que ¨los independientes¨ seamos más sanos y más fuertes que el resto de los mortales.

La explicación es compleja.

Por una parte, los autónomos, cuidamos nuestro trabajo porque de nuestra tarea dependen, directamente, nuestros ingresos.

Apenas hace frío, nos abrigamos. Tomamos precauciones y estudiamos cuando tenemos tiempo libre. Si estamos lastimados - y tratamos de no lastimarnos - , nos las arreglamos para seguir trabajando porque el lucro cesante nos impacta de lleno en nuestros bolsillos. Y hasta protestamos porque hay demasiados feriados que hacen que nuestros ingresos puedan disminuir.

Organizamos nuestros ¨días y horas caídos¨ de acuerdo a nuestra conveniencia, tratando que no impacten en el resultado de nuestra actividad.

Tenemos ¨la camiseta puesta¨ como pocos, no hace falta que nadie nos recuerde cuál es nuestro compromiso. Somos los dueños de nuestro trabajo, nos rendimos cuentas a nosotros mismos.

¿Quiénes están empleados no cuidan su trabajo, entonces? ¿Tienen menos compromiso? ¿O faltan porque se aprovechan de la seguridad que les da su sueldo?

¿O porque es una manera de cuidarse cuando están muy exigidos o desmotivados? Es decir, porque están descuidados?

Hagamos el siguiente ejercicio: cuál sería la visión de empleados y empleadores si se viesen a sí mismos como contratantes y prestadores de un servicio, respectivamente?

Decálogo sobre el empleo (desde la perspectiva del trabajo independiente)

Los empleados deberán considerar al empleador como un único cliente (que puede incluir a varios clientes internos).

Con su cliente deberán conversar y ponerse de acuerdo en lo que necesita y si pueden ayudarlo.

Si no pueden cumplir deben combinar con el cliente la manera de compensarlo.

Deberán brindarle soluciones y un buen servicio para que siga “comprando”.

Podrán hacerle nuevas propuestas pero el cliente no tiene la obligación de aceptarlas. Lo hará si le agregan valor.

Podrán formar y capacitar para delegarle sus tareas: estarán creciendo y desarrollando su propio emprendimiento (dentro de la empresa).
Deberán estar dispuestos a aprender y dar más servicios.

Deben enriquecerse mutuamente – y llevarse bien - con los demás “proveedores de servicios” que trabajan con su cliente.

El costo del trabajo se pacta, no se pide ni se exige. Si quieren cobrar más, tienen que “dar” más.

Si dan más, deben cobrar más.

Con el tiempo aumentará la confianza y tendrán más derechos y más responsabilidades.

Si trabajan menos podría ser un indicador que algo anda mal. Pueden perder al cliente.

El empleador, sabe que cada colaborador, es una persona independiente que está prestando un servicio y lo respeta como tal.

Conversa con los “prestadores” para estar de acuerdo en cuáles son las sus tareas y si pueden hacerlas.

Promueve el trabajo en conjunto para conseguir mejores resultados.

Trata de tener los mejores elementos y espacios posibles para que el prestador haga su trabajo.

Escucha los aportes porque así es que el prestador también agrega valor.

Si está conforme trata de capacitarlo y para que el mismo prestador pueda dar más y mejores servicios. De esta manera lo mantiene motivado y cuenta con recursos de confianza que le brindan soluciones.

El pago y las condiciones se pactan, no se imponen.

Si piden más, tendrán que dar más.

Con el tiempo habrá más confianza, más derechos y más responsabilidades.

Si el prestador no cumple, es un síntoma de que algo anda mal.

 

Me pareció un juego interesante para tener una perspectiva diferente.

Manteniendo esta visión, el respeto por lo convenido y el diálogo permiten resolver los problemas que se van presentando. Y solucionar problemas, juntos, genera confianza. Y la confianza, relaciones duraderas, que crecen.

Empleados “independientes” trabajando en relación de dependencia¨.
Una manera de entendernos como personas de trabajo.
¿Será?

 

Gabriel Schwartz es Licenciado en Psicología

Cuenta con más de 25 años de experiencia en el área clínica y laboral. Fue Director de Activa Personal S.A., una de las empresas líderes en selección de recursos humanos y prestación de servicios eventuales, desde 1990 hasta 1997.

Lideró la fusión de la compañía con Gelre Servicios Empresarios S.A. - Companía Multinacional, de origen brasileño, la de mayor facturación en América Latina en su rubro - y asumí la posición de Gerente Comercial y Operativo de la nueva organización, para Argentina, hasta el año 1999. 
Ese año inicio su proyecto relacionado a servicios de consultoría, evaluación, selección, coaching e intervenciones en psicología organizacional.

En el ámbito académico, se desempeñó como docente concursado de las asignaturas Psicología General, Psicología Evolutiva y Psicología Clínica, en la Universidad de La Plata, de Psicología del Trabajo, en UADE y como Coordinador Docente de las asignaturas de Psicología del Trabajo y Selección de Personal y Psicodiagnóstico Laboral en la Universidad de Belgrano.

Colabora con notas periodísticas en medios especializados, publica habitualmente en LinkedIn y gestiona el blog

www.psicologiaparaempresas.blogspot.com
www.psicologialaboral.com

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