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El INTA cumple 61 años y redefine sus metas

11 de diciembre de 2017 - 09:16

El presidente del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, Juan Balbín, subrayó que su gran objetivo es "adelantarse a la innovación agroindustrial", en el marco de las celebraciones por más de seis décadas de existencia del organismo.

El INTA emplea a 7.000 personas, entre planta permanente y transitoria, a las que se suman 500 becarios y 190 contratados en los 440 puntos que tiene el ente en la Argentina.

Al respecto, Balbín subrayó que busca llevar al instituto por el "camino de adelantarse a la innovación agroindustrial".

Con la impronta de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (CREA), organización de la que fue presidente, Balbín definió que "no se pueden seguir haciendo investigaciones que duren 20 años", porque "ahora los eventos innovadores fluyen a un ritmo veloz".

El Inta como institución tiene que “estar a la altura del gran avance tecnológico. El instituto es investigación, desarrollo y extensión para aportar al desarrollo del país”, destacó en ese sentido.

Respecto de la posible reducción de personal del organismo, Balbín aclaró que solo son unas 250 las personas en condiciones de jubilarse en el organismo. También se habla de un recorte de $230 millones para el 2018.

Según subrayó Rosendo Tarsetti, director general de administración del organismo: “Nuestra situación es crítica, no podemos soportar otro recorte porque va a repercutir en líneas de investigación y funcionamiento de las unidades. En 2018 necesitaríamos para funcionar 901 millones de pesos y el presupuesto es 672 millones”.

El festejo oficial se hizo el 4 de diciembre en la Estación Experimental Amba, con unas 500 referentes del sector agropecuario y funcionarios, incluido el jefe de Gabinete del Ministerio de Agroindustria, Santiago del Solar.

Héctor Espina, director nacional del INTA hace dos años y con más de tres décadas de trabajo en la entidad, resaltó que un "hito" que provocó un importante salto en los rendimientos se dio tempranamente con la labranza mínima y, luego, con la siembra directa.

"Muchos ingenieros del INTA comenzaron con algunos ensayos y más tarde fueron creadores y partícipes de Aapresid (Asociación de Productores de Siembra Directa, ganadora reciente de un premio mundial de la FAO) y otros organismos".

A este aporte se le suman los silobolsas, el programa de reducción de pérdida de cosecha y poscosecha, e incluso parte de los transgénicos de la década del 90 de los cuales el INTA introdujo la base genética, personas y redes de ensayos.

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