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Ganadería

La ganadería se nutre de la tecnología para obtener una mayor rentabilidad

23 de noviembre de 2017 - 17:18

La inteligencia artificial llega al sector ganadero de la mano de sistemas que permiten hacer pesadas automáticas a diario, detectar celos a distancia o enviar un alerta cuando se está produciendo un parto.

Internet de las cosas, big data y demás instrumentos ya se están empezando a utilizar en la ganadería argentina.

“Estas tecnologías vienen a solucionar el atraso relativo que tiene el manejo, en relación a otros pilares de la producción como la nutrición o la genética”, dijo al respecto, Cristian Feldkamp, Director Ejecutivo de CREA.

Y agregó que “se está empezando a generar un sector intensivo en datos, gracias a que el avance tecnológico puso a disposición una gran cantidad de sensores a muy bajo costo, que permiten crear herramientas hasta hace poco impensadas para la ganadería”.

En esa línea trabaja Farmin, empresa incubada por el departamento de Investigación y Desarrollo de CREA, que desarrolla redes inteligentes de sensores para el campo.

La firma acaba de lanzar al mercado un sistema automático de pesaje de animales que brinda información diaria sobre la hacienda, destaca un reporte del sitio Valor Carne.

“Elegimos la ganadería porque es un sector con mucho potencial y menor adopción de tecnología. Decidimos empezar resolviendo este tema clave, ya que hoy se pesa de una manera ineficiente, con poca frecuencia, y el propio procedimiento genera un impacto negativo en el engorde de los animales”, sostuvo Ignacio Albornoz, CEO de la compañía.

Farmin fue creada a mediados de 2016 como una startup tecnológica, y que hoy cuenta con ocho socios provenientes de diferentes disciplinas, incluyendo un agrónomo, un físico y un desarrollador de software.

Con el sistema utilizado por la compañía, la hacienda se pesa sola cuando va a tomar agua, y la información se transmite a una base de datos que le permite al ganadero medir la evolución individual de cada cabeza, sin modificar las pautas de manejo, ni tener que llevarlas a la balanza.

La instalación es sencilla: se colocan caravanas electrónicas a los animales, balanzas en el lugar donde van a beber agua y antenas para captar y transmitir los datos del peso y de la hacienda. A distancia, una computadora recibe, procesa y retransmite la información al celular del usuario.

“Cuando el animal tiene las cuatro patas sobre la plataforma, las antenas leen la caravana y recopilan los datos. El problema a resolver fue cómo diferenciar el peso de cada animal ya que, generalmente, hay varios individuos subidos al mismo tiempo”, contó Albornoz.

La solución llegó aplicando la inteligencia artificial. “Al ingresar varias veces por día, en cada ocasión van haciéndolo con distintos acompañantes. Con esta base, desarrollamos un algoritmo que procesa los datos de todas esas oportunidades, logrando individualizar a cada ejemplar, hasta obtener el peso del mismo”, explicó.

Otra complicación, es que el animal puede ingerir 30 litros de agua de una vez, generando un aumento circunstancial del peso. “Al tener su evolución histórica, el sistema informático aísla este tipo de variables y los datos diarios incompatibles se eliminan hasta obtener tres o cuatro datos validados por semana de cada individuo”, agregó.

Para Albornoz, “el valor de esta herramienta está en la cantidad de decisiones que el productor puede tomar sobre la marcha”. En ese sentido, esta pesada automática permite medir la conversión de forraje en carne, saber con anticipación en qué momento y con qué peso se va a terminar la hacienda y qué nivel de heterogeneidad tiene una tropa, pudiendo hacer cambios de dieta de ser necesario.

También permite establecer si los animales no están yendo a tomar agua, que puede ser por alguna razón sanitaria o cuánto stock tiene un establecimiento en términos contables. “Una serie de informaciones que hoy es muy difícil obtener o se alcanza con menor precisión”, aseveró.

En la búsqueda de más soluciones, entre los próximos pasos figuran agregarle cámaras a la balanza para evaluar la condición corporal de los animales y saber si están terminados.

A su vez, están diseñando un sistema de monitoreo de pasturas que combina imágenes satelitales y sensores locales, de mayor precisión, para conocer qué disponibilidad de materia seca hay en cada lote, de manera actualizada.

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