El Plenario Nacional de Economías Regionales de la CAME solicitó al Gobierno que trabaje para conseguir este objetivo, mientras que el ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile, admitió que la presión impositiva es "asfixiante".
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SUSCRIBITEEl Plenario Nacional de Economías Regionales de la CAME solicitó al Gobierno que trabaje para conseguir este objetivo, mientras que el ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile, admitió que la presión impositiva es "asfixiante".
Más de un centenar de entidades de pequeños y medianos productores de 31 complejos agroindustriales participaron de la reunión en la sede de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, en el Microcentro porteño.
Hubo quejas por la falta de competitividad de las economías extrapampeanas y Buryaile reconoció que a las primeras medidas para el campo que tomó la administración de Mauricio Macri hicieron reaccionar positivamente la región central pero están en deuda con los complejos agroindustriales regionales.
CAME explicó luego en un comunicado que de cada 100 pesos que los consumidores pagan por sus alimentos agropecuarios, $40 corresponden a tributos contenidos en el precio de venta final, de los cuales $12 corresponden al IVA, $10 a Seguridad Social, $8 a Ingresos Brutos, $5 al Impuesto a las Ganancias, casi $3 al Impuesto al Cheque y $2 al Impuesto Municipal.
Buryaile escuchó de parte del dirigente encargado de las Economías Regionales en CAME, Raúl Robín, los reclamos, quien dijo "necesitamos devolver competitividad a las economías regionales y a la economía en general. La presión impositiva es uno de los factores".
En las mesas estaban sentados 132 productores de 29 complejos productivos de 17 provincias y uno de los pedidos fue la realización de un censo agropecuario para poder desarrollar estrategias con esa información.
Buryaile adelantó que "el año que viene se va a hacer el censo agropecuario" y dijo que ya están trabajando con el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) para preparar la infraestructura del sondeo.
"No hay estadísticas confiables", dijo el ministro al reconocer que el último "censo válido" es el de 2002, porque el realizado en 2008 fue en un ámbito conflictivo de enfrentamiento entre el gobierno de Cristina Kirchner y el campo.
Respecto de la "presión impositiva" admitió que "sea quizá la más alta del mundo. Es asfixiante", pero aclaró que Macri recibió un Gobierno con un marcado déficit fiscal.
En este sentido y ante la presencia de diputados nacionales de la Comisión de Economías Regionales de la Cámara Baja destacó la sanción de la Ley Pyme porque este sector "es el 98% de las empresas de la Argentina".
"Trabajamos en la reforma de los costos laborales, presión impositiva que grava al trabajo", manifestó al señalar que el 65% del presupuesto "está destinado al gasto social".
Con relación a la protesta por las importaciones de productos que compiten con los de los medianos y pequeños productores, señaló que el sector agroindustrial exporta 35 mil millones de dólares al año y que en 2016 sólo se importó por 1.300 millones de dólares.
Puso como ejemplo a la importación de manzanas que fue de 600 mil kilos contra una exportación de un millón de toneladas, pero enfatizó que el comercio exterior es "un ida y vuelta" y que "no podemos decirle a la Unión Europea queremos venderles todo, pero no vamos a comprar nada".
"Las economías regionales afrontan problemas sanitarios, de financiamiento distancia a los puertos, pero tenemos la decisión de avanzar. Para nosotros la exportación y el consumo interno son la base. El 20% de las exportaciones agroindustriales son de las economías regionales", precisó.
Los asistentes lo aplaudieron en dos oportunidades y se trataba de representantes de los jaqueados sectores hortícola, florícola, apícola, porcino, citrícola, orgánico, lechero, olivícola, forestal, arrocero, tabacalero, ganadero, cañero, vitivinícola, frutícola, especiero, algodonero y viverista, entre otros.
Fuente: NA