Lo dijo el economista jefe de la consultora Ecolatina, Lorenzo Sigaut Gravina, quien planteó que la administración macrista ahora necesitará políticas económicas complementarias a la monetaria para poder desarticular el elevado costo de vida.
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"El Gobierno subestimó el problema de la inflación"
El analista económico opinó que el ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay, se equivocó sobre la meta de inflación para este año, al no tomar en cuenta las consecuencias de la devaluación y la suba de tarifas.
"El Gobierno ha subestimado el problema hablando a principios de año de 25%, cuando si iba a ajustar el tipo de cambio y las tarifas era bastante obvio que la inflación iba a estar por encima de lo que cerró el año pasado, que fue de alrededor del 27%", subrayó Sigaut.
Tanto las mediciones oficiales de inflación como las de Ecolatina mostraron que ya se superó en el primer semestre de 2016 la meta propuesta por Prat Gay para los doce meses.
Hubo una promesa de que la inflación iba a descender drásticamente en este segundo semestre pero el problema está mostrando que es "bastante más inercial, por lo que es más difícil de bajar", graficó el ejecutivo de la consultora.
El economista dijo que la inflación está bajando "muy lentamente" pero todavía se encuentra en niveles "muy elevados", dado que junio estuvo en 3% y en julio, según la medición preliminar, sigue en torno al 2,5%.
Para el analista, esa ralentización "muy, muy lenta" del fenómeno inflacionario genera "dudas" sobre si se podrá llegar al 1,5% mensual en diciembre, como también prometió la administración Macri.
La inflación "no es sólo un fenómeno monetario, tiene inercia y vida propia" y se necesita otro tipo de políticas económicas para desarticularla, como pasó en los años 70 y 80 cuando, por ejemplo, hubo acuerdos de precios y salarios, opinó Sigaut (foto).
El martes, el Instituto Nacional de Estadística y Censos publicó que la facturación de los supermercados creció un 24,7% en mayo, con un desplome en las cantidades vendidas del 13%.
Al respecto, Lorenzo Sigaut Gravina dijo que la facturación de los supermercados crece porque en una economía con inflación elevada todo crece en forma nominal.
Pero precisó que hay caída real de consumo en cantidades, especialmente en alimentos y bebidas, lo que significa que las familias más pobres son las que más sufren el ajuste del costo de vida.
Para el analista de la consultora Ecolatina, hay "una gran diferencia" con lo que pasó en el 2014, año que al igual que 2016 también había iniciado con una devaluación y suba de tarifas.
"Pero la gran diferencia fue que ya para el segundo trimestre de 2014 la inflación comenzó a volver a su cause de alrededor del 2 por ciento mensual", manifestó Sigaut.
Y remarcó que en 2016 hubo no sólo un shock fuerte en el primer trimestre, producto de la devaluación y alguna suba de tarifas como la luz, sino un "nuevo golpe" en el segundo trimestre.
Esa nueva suba en el segundo trimestre, explicó el economista, hizo que los salarios hayan "quedado muy por detrás" de la suba generalizada de precios. A su vez, esa situación de pérdida del poder adquisitivo de los salarios hizo que se profundizara la caída del consumo.