Los efectos prolongados de la guerra de Israel y Estados Unidos contra Irán y el alza persistente del crudo, que llegó a aumentar un 50% en el último mes, se van a traducir en una caída del crecimiento económico y un aumento de la inflación a nivel mundial.
Así lo estimaron los analistas del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Consecuencias en la economía mundial
"Ya vemos perturbaciones significativas", reconoció la directora de Comunicación del organismo, Julie Kozack, en una rueda de prensa donde habló de la interrupción en el flujo de crudo y gas por el estrecho de Ormuz, practicamente bloqueado por Irán, y los daños a insfraestructuras en el golfo Pérsico.
Según la vocera, al analizar los ‘shocks’ energéticos, por regla general "cada aumento del 10% en el precio del petróleo, si este persistiera, digamos, durante el resto de este año, podría derivar en un incremento de 40 puntos básicos en la inflación general mundial y en una caída de la producción global de entre el 0,1% y el 0,2%".
"Cabe reiterar que se trata, nuevamente, de una regla general, aplicable a un aumento persistente en el precio del petróleo" que, en el caso del crudo Brent, ya ha superado los 100 dólares por barril, ilustró.
El impacto económico, insistió Kozack, "dependerá de la duración, el alcance y la intensidad de la crisis. Nuestra evaluación preliminar indica que se prevé un debilitamiento del crecimiento".
En enero, el FMI elevó dos décimas su previsión de crecimiento de la economía mundial para 2026, hasta el 3,3%, pero advirtió entonces de que está expuesta a riesgos a la baja, como un aumento de las tensiones comerciales y geopolíticas o una caída de la inversión en tecnología.
Alerta a nivel global
Kozack adelantó que el próximo abril el organismo internacional actualizará sus estimaciones con la publicación de un nuevo informe de Perspectivas Económicas Globales.
El estudio recogerá los efectos del conflicto entre EE.UU., Israel e Irán, extendido a otros países de la región con serias amenazas a la economía mundial.
La directora de Comunicación del FMI recordó que los precios de las materias primas también han aumentado.
Este factor, unido a la interrupción de los envíos de fertilizantes y la perturbación del transporte marítimo, eleva el riesgo de que se produzcan subidas en los precios de los alimentos.
"Estos aumentos podrían ser sustanciales, en función de la duración y la intensidad de la situación", resaltó.
Y se refirió al incremento de la volatilidad financiera en varios países, incluidas tanto economías avanzadas como Estados Unidos, Reino Unido y la Unión Europea (UE), como los países emergentes y en desarrollo.
El mensaje para Argentina
A su vez, el FMI destacó la forma en que la economía argentina resistió hasta ahora el impacto de la guerra en Medio Oriente, que hizo saltar los precios del petróleo y el gas a los niveles más altos en los últimos cuatro años.
Kozack, explicó que el país pasó de ser importador neto a exportador neto.
“Argentina ha resistido este shock relativamente bien hasta ahora, especialmente dado que ahora es un exportador neto de energía. En 2022, cuando tuvimos el último gran shock de precios de la energía (por la invasión rusa a Ucrania), Argentina era un importador neto de energía y ahora es un exportador neto de US$8000 millones en petróleo y gas a mediano plazo”, aseveró.
La vocera del FMI habló de la segunda revisión del acuerdo por US$ 20.000 millones -que se firmó en abril de 2025-. Aclaró que las conversaciones con la gestión de Javier Milei “están avanzando”.
“Las discusiones sobre la segunda revisión continúan. Los mantendremos informados a medida que avancen esas conversaciones”, amplió.
Además, la funcionaria del Fondo volvió a elogiar la reforma laboral y el programa de acumulación de reservas del Banco Central.
“Se están realizando esfuerzos para reconstruir las reservas internacionales. El BCRA ha comprado alrededor de US$ 3500 millones en reservas desde principios de año”, concluyó.