Por Jacqueline Jones. La tendencia es casi siempre unificar, pensar en un cliente promedio, olvidando que los clientes se distinguen por grupos, que a su vez cambian sus demandas y sus niveles de satisfacción con el tiempo.
A medida que se transforma la oferta de productos y servicios, el mismo cliente evoluciona y así se van modificando los estándares de satisfacción.
Por otro lado, la definición de satisfacción es subjetiva, individual para cada cliente y se basa en su percepción personal.
La percepción del cliente es distinta a la realidad, sin embargo, esa percepción es la que cuenta en el momento de la compra o renovar un servicio.
Vivimos en un mundo de percepciones y estas deben ser construidas cuidando la máxima valoración de las marcas y la satisfacción de las mismas percepciones.
La satisfacción al cliente es la resultante de varios factores:
_Las expectativas con los productos/servicios
_Tanto global con el proveedor o la marca
_A nivel micro o detallado. Entre proveedor-servicio-producto
_La imagen global de la marca que puede enfatizar aspectos positivos, suavizar aspectos insatisfactorios, o todo lo contrario
_La comparación consciente o inconsciente con otras marcas–empresas actúan como referentes.
En síntesis, que la satisfacción se sustenta en aspectos tanto tangibles como intangibles, que subyacen en la mente del cliente.
Y para conocerla no es recomendable abordarlo ingenuamente, sino con un enfoque profesional.
Lic.Jacqueline Jones
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