A la hora de sentarse cara a cara con el jefe, los errores afloran si de pedir una mejora salarial se trata. Qué hacer y qué no.
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Cómo negociar un aumento de sueldo
- Inconveniente inflacionario. Pablo Sartán, socio de Humanbrand, afirma que el denominador común ha sido "aprovechar" a ajustar los salarios tras las evaluaciones: "El escenario inflacionario trae que el sistema remunerativo esté tildado de dudas e inconsistencias entre el reconocimiento por performance y el aumento general". Una decisión para contrarrestar el desánimo son las acciones ligadas a la remuneración variable: planes de incentivo y bonus. Marina Schenkel, jefa de Capital Humano de Pullmen, asegura que el aumento queda desdibujado y desvirtuado porque no se reciben anualmente o por buenos resultados, sino para que el sueldo no quede desnivelado.
- Organización y carrera. "Por un, lado van las circunstancias de la organización y, por otro, el proyecto de carrera", explica Héctor Dama, director Ejecutivo de Lee Hecht Harrison. "Si hay confusiones, puede haber profesionales que no se animen a pedir aumentos, pero estas demoras tienen impacto sobre el ritmo de sus carreras". Manera explica que hay que respetar jerarquías y entender que hay limitaciones de presupuestos. Hay que estar preparado para una respuesta que puede no ser la esperada.
- Mayor inflación, mayor preocupación. Miguel Cortina, director Al Grupo Humano, afirma que, en épocas inflacionarias, cuidar que el salario sea competitivo es una preocupación cotidiana. "A mayor inflación, mayor la incidencia del aumento general por sobre los individuales", concluye.
El original de esta nota se publicó en el suplemento Management de El Cronista.
Fuente: http://www.apertura.com/