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Un 47% de las empresas industriales tiene problemas de pago

Los cheques rebotados subieron 40 por ciento.

Somos Pymes | Redacción Somos Pymes
Por Redacción Somos Pymes 8 de diciembre de 2025 - 11:42

El 47,5 por ciento de las empresas argentinas admitió tener dificultades para cumplir al menos uno de los pagos principales.

Así lo mostró la más reciente encuesta de la Unión Industrial Argentina (UIA).

Los problemas de las empresas industriales

El informe registró que el Monitor de Desempeño Industrial (MDI) -que sirve como indicador adelantado de la actividad del sector- se ubicó en 43,8 puntos en octubre.

Este valor permaneció por debajo del umbral de expansión por decimocuarto relevamiento consecutivo.

Además, cayó 5,2 puntos en la comparación interanual y también retrocedió frente al informe previo.

La situación se agrava por una fuerte contracción del consumo y la disparada de los cheques sin fondos.

La encuesta demostró que el 47,5% de los industriales encuestados admitió tener problemas para cumplir con al menos una de sus obligaciones principales (salarios, proveedores, impuestos o servicios).

Por otra parte, el 8,2% de los empresarios afirmó tener problemas en todos los ítems de pago.

Los rubros con mayores inconvenientes fueron Impuestos (29,3%) y Proveedores (26,7%).

El colapso se evidencia en la falta de liquidez: en el último trimestre se registró un incremento de entre el 30% y el 40% en los cheques rechazados.

El caso más resonante es el de la Bodega Norton, que acumuló más de 40 cheques rechazados por un total de $618 millones de pesos.

El presidente de la Confederación de PyMEs Constructoras (CPC), Gerardo Fernández, advirtió que la cadena "se empieza a doblar y a complicar".

Incluso los plazos de cobro del Estado se extendieron, pasando de los 30-45 días convencionales a plazos de 60 a 90 días, lo que agrava la falta de capital de trabajo en la base de la pirámide productiva.

Coyuntura de la producción

El 40,3% de las empresas disminuyó su nivel de producción frente al promedio del tercer trimestre, mientras sólo el 21,3% lo aumentó.

La incidencia de firmas con caídas creció respecto del relevamiento anterior y se amplió en comparación interanual, cuando más compañías habían informado subas.

La mayoría de los sectores presentó un comportamiento contractivo, con una relación amplia entre disminuciones y aumentos (índice de difusión).

Las ventas internas mostraron un desempeño similar. El 47,4% de las firmas declaró una baja y apenas el 21% un avance.

La brecha entre caídas y aumentos aumentó respecto de julio y se ubicó entre los valores más altos de la serie.

Los sectores con mayor impacto fueron Textiles, Muebles y otros, y Otros productos de metal, que registraron los índices de difusión más negativos.

Las exportaciones también mostraron un comportamiento contractivo: el 25,1% informó disminuciones y el 18,2% reportó incrementos.

El empleo también registró retrocesos significativos. El 21,0% de las empresas redujo su dotación de personal, una cifra que permaneció entre las más elevadas de los relevamientos recientes.

La proporción de empresas que adoptó reducción de turnos laborales ascendió al 23,5%, mientras el 7,7% aplicó suspensiones, decisiones que crecieron de manera sostenida a lo largo de los últimos cinco informes.

Estos movimientos afectaron por igual a Micro, Pequeñas, Medianas y Grandes.

En materia de abastecimiento, los tiempos de entrega de proveedores mostraron una mejora. Sólo el 6,6% de las firmas informó un aumento en los plazos de entrega, lo que representó uno de los valores más bajos desde octubre de 2023.

La normalización del flujo de insumos se combinó con un incremento de stock de materias primas en el 14,7% de las compañías, cifra que revirtió el mínimo registrado en enero y marcó cierta recuperación en la disponibilidad de insumos estratégicos.

Problemas en los pagos

El 47,5% de las empresas reportó dificultades para cumplir al menos uno de los compromisos principales: salarios, proveedores, compromisos financieros, servicios públicos o impuestos.

Las mayores complicaciones se observaron en impuestos, con 29,3%, y en proveedores, con 26,7%.

Además, el 8,2% declaró atrasos en todos los pagos, el valor más elevado de la serie.

La situación de las PyMEs siguió la misma tendencia que el total de la muestra. Este grupo registró predominio de caídas en producción, ventas y empleo.

En producción, las Micro y Pequeñas mostraron un índice de difusión de -22,5 puntos, mientras las Medianas y Grandes registraron -13,5 puntos.

En ventas, las Micro y Pequeñas alcanzaron -31,4 puntos, frente a -17,7 puntos en las Medianas y Grandes. En empleo, el índice se mantuvo en -10,4 puntos para todos los tamaños.

Respecto a las preocupaciones empresariales, la caída de la demanda de otras industrias se ubicó como el principal desafío, con 23,9% de respuestas. Le siguió el aumento de costos, elegido por 19,3% de las compañías.

Al incorporar la caída de la demanda de hogares, que alcanzó 17,1%, la contracción del consumo interno representó el principal eje de preocupación para el 40% del total.

Dentro del grupo que señaló incrementos de costos, el costo laboral ocupó el primer lugar, con 45,4%, seguido de materias primas e insumos nacionales, con 20 por ciento.

Las expectativas empresariales mostraron una mejora respecto del relevamiento anterior. El 60,4% previó una situación mejor para su empresa en los próximos doce meses, el 57% anticipó mejoras en su sector y el 68,6% lo proyectó a nivel país.

Estas mejoras estuvieron asociadas a un contexto financiero más calmo tras las elecciones y a la baja de tasas.

Aun así, el análisis de comparación entre expectativas previas y resultados concretos mostró diferencias significativas entre lo anticipado y lo que finalmente ocurrió.

En paralelo, la utilización de la capacidad instalada promedio se ubicó en el 57,9%. El 68,6% operó por debajo de su nivel óptimo.

Además, el 95,2% proyectó alcanzar el nivel óptimo recién en 2026 o más adelante, lo que marcó una revisión de expectativas para 2025.

Sobre decisiones de inversión, el 66,3% consideró que era un buen momento para innovaciones y procesos, el 48,4% para bienes de capital, el 44,3% para bienes de uso y el 39,6% para capital de trabajo, con valores inferiores a los tres relevamientos previos.

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