El Banco Central de Brasil justificó su decisión de mantener las tasas de interés de referencia en un 10,5 por ciento anual por la existencia de riesgos inflacionarios y un escenario externo incierto.
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SUSCRIBITELa entidad aludió a la incertidumbre externa y al avance de la inflación en la primera economía latinoamericana.
El Banco Central de Brasil justificó su decisión de mantener las tasas de interés de referencia en un 10,5 por ciento anual por la existencia de riesgos inflacionarios y un escenario externo incierto.
Lo hizo a través de la publicación del acta correspondiente a la última reunión del Comité de Política Monetaria de la entidad.
La semana pasada interrumpió un ciclo de caídas de los intereses de referencia que había comenzado en agosto del año pasado.
Al respecto, la autoridad monetaria se “mantendrá vigilante” frente a factores que pueden presionar la inflación en el país.
El documento esgrimió que “el ambiente externo se muestra más adverso, en función de una incertidumbre elevada y persistente sobre la flexibilización de la política monetaria en Estados Unidos”, que tiene impacto en las monedas locales de otros países.
Aunque reconoció que “en el escenario doméstico (de Brasil), el conjunto de indicadores de actividad económica y el mercado laboral han presentado un dinamismo mayor al esperado”, y que la inflación se mantiene controlada en torno a un 3,5% anual, aclara que pueden surgir presiones en el corto y medio plazo.
El documento hace referencia a proyecciones de los analistas del mercado financiero privado, las cuales advierten sobre una posibilidad de aumento de la inflación en 2025, cuando la tasa podría llegar al 4%.
Frente a ese escenario, el Banco Central debe mantener “una actitud firme” y garantiza que “los eventuales ajustes futuros” de los tipos de referencia “será dictados” con el “compromiso” de controlar las posibles presiones inflacionarias.
El elevado nivel en que el Banco Central mantiene las tasas es objeto de críticas constantes del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, quien sostiene que esas tasas atenazan el crédito e impiden así un mayor crecimiento de la actividad económica.
Lula ha centrado sus quejas en Roberto Campos Neto, jefe del Banco Central designado por el expresidente Jair Bolsonaro (2019-2022) y cuyo mandato concluirá a fines de este año.
La semana pasada, Lula calificó a Campos Neto de “adversario político e ideológico” y afirmó que “no le interesa lo que piensa el Gobierno”, pero aseguró que eso “ya no es una preocupación, porque está llegando el momento de sustituirlo y entonces las cosas van a volver a la normalidad”.
