El índice de los salarios creció 2,5 por ciento durante enero, aunque se mantuvo por debajo del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de ese mismo período, que fue del 2,9 por ciento.
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SUSCRIBITEEl sector privado no registrado fue el único que terminó por encima de la inflación.
El índice de los salarios creció 2,5 por ciento durante enero, aunque se mantuvo por debajo del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de ese mismo período, que fue del 2,9 por ciento.
Así lo mostró el más reciente informe del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC).
La suba se dio como consecuencia de los incrementos del 2,1% en el sector privado registrado, 1,8% en el sector público y 4,4% en el sector privado no registrado.
El salario del sector privado no registrado fue el único que le ganó a la inflación de enero.
El sector registrado (que junta al privado y al público) aumentó un 2% en el primer mes del 2026, y registra su quinto mes consecutivo por debajo de la inflación (desde septiembre del último año).
Si se separan los sectores registrados, el privado subió 2,1% (0,8 p.p. por debajo de la inflación) mientras que el público lo hizo en 1,8% (1,1 p.p. por debajo de la inflación).
En la medición interanual, el índice de los salarios se incrementó un 37,7% y quedó 5,3 p.p. por encima del costo de vida (32,4%).
En el sector privado registrado, la variación fue de 28,5%, y en el sector público, de 30 por ciento.
En tanto, los trabajadores informales volvieron a encabezar las mejoras con un incremento de 80,6%, aunque deben compararse con el 33,6% anual de agosto.
Dentro del sector público, el subsector nacional registró en enero un alza mensual de 2,0%, mientras que el subsector provincial subió 1,7%. En términos interanuales, las variaciones fueron de 22,4% y 33,4%, respectivamente.
Las cifras muestran que, en todos los segmentos, los salarios aún corren por detrás de la inflación acumulada.
Según cifras oficiales del INDEC, en los últimos 100 meses tanto los salarios como los precios registraron incrementos destacados: ambos se multiplicaron por más de 70 veces.
Sin embargo, de la propia estadística se desprende que la inflación avanzó a un ritmo mayor que los salarios.
En septiembre de 2017, el sueldo neto promedio de un empleado formal del sector privado era de 20.974 pesos. Para diciembre de 2025, ese valor llegó a $1.600.263, lo que implica un aumento nominal de 7.529 por ciento.
Estos datos corresponden al salario promedio sin estacionalidad y solo consideran a los trabajadores formales del sector privado, sin incluir a empleados informales ni del sector público.
Durante el mismo período, el IPC subió 8.509%, es decir, la inflación superó a los salarios en 980 puntos porcentuales.
Esto indica que, en promedio, los ingresos no lograron acompañar el alza de los precios, aunque el impacto varió según la actividad económica, ya que no todos los sectores tuvieron el mismo ajuste salarial.
La diferencia de 980 puntos porcentuales entre inflación y salarios implica una caída del 11,38% en el poder adquisitivo promedio. Para mantener el mismo poder de compra que en 2017, el salario neto debería ubicarse en 1.805.731 pesos.
La pérdida de poder adquisitivo se agrava si se consideran los precios de bienes esenciales. En septiembre de 2017, la canasta de 58 productos relevada por el Indec costaba $3.520,76, lo que permitía a un trabajador comprarla 5,96 veces con su sueldo neto.
En diciembre de 2025, el costo ascendió a $325.370,30 y el salario promedio solo alcanza para 4,92 canastas. Esto representa una reducción del 17,4% en la capacidad de compra respecto a 2017.
Las previsiones para el empleo en Argentina muestran un posible cambio de escenario en la primera parte de 2026.
De acuerdo con el último análisis salarial de Randstad, las empresas planean otorgar aumentos promedio del 17,5% a los empleados fuera de convenio durante el primer semestre del año.
Esta decisión se da en un contexto en el que las compañías buscan dejar atrás medidas de emergencia y avanzar hacia políticas de compensación más planificadas y focalizadas.
El relevamiento detectó una marcada dispersión en los incrementos proyectados: mientras algunas empresas anuncian ajustes de al menos 4%, otras contemplan subas de hasta 35 por ciento.
Esta diversidad refleja el esfuerzo de las organizaciones por mantener un equilibrio entre sus recursos y la necesidad de retener talento en posiciones especializadas, en un mercado donde estos perfiles son muy demandados.
El informe destaca que, con una inflación estimada del 12% para la primera mitad del año, el aumento promedio previsto para el personal fuera de convenio podría traducirse en una mejora del salario real en ese grupo de trabajadores.
Respecto a la frecuencia de las actualizaciones, el 31% de las empresas opta por revisiones trimestrales, el 22% realiza ajustes semestrales y el 15% los implementa de manera mensual.
El informe reflejó que las revisiones semestrales y cuatrimestrales están ganando terreno, en detrimento de los ajustes mensuales habituales en períodos de mayor volatilidad inflacionaria.
