Las últimas mediciones de las consultoras privadas evidencian que la economía argentina pisó el freno en abril, luego de mostrar señales positivas en marzo.
Para continuar, suscribite a Somos Pymes. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.
SUSCRIBITEHay signos de debilidad en la demanda interna, la industria pesada y el sector automotriz.
Las últimas mediciones de las consultoras privadas evidencian que la economía argentina pisó el freno en abril, luego de mostrar señales positivas en marzo.
La industria sigue sin despegar y el consumo todavía siente los efectos de una inflación que no logra estabilizarse cerca del 1 por ciento mensual, como pretende el Gobierno nacional.
El Índice Líder de Actividad (ILA) de la consultora Analytica estimó que la actividad retrocedió un 0,8 por ciento en abril.
Se trató de “un mes de contracción generalizada, con la mayoría de los indicadores en terreno negativo”, identificaron los analistas de mercado, quienes registraron señales de debilidad en la demanda interna, la industria pesada y el sector automotriz.
Entre los rubros con mejor desempeño se encuentran Minas y Canteras, con un avance anual del 7,3% impulsado por la producción en Vaca Muerta, y el sector de Electricidad, gas y agua, que subió un 7,2% anual.
La Intermediación financiera tuvo un crecimiento 6,1%. En contraposición, la Industria manufacturera y el Comercio se mantienen como los sectores más rezagados.
La industria registró una caída anual del 2,0% en abril, con retrocesos específicos en la producción automotriz (-17,5%) y despachos de cemento (-13,1%). El sector comercial, por su parte, anotó una baja del 2,4% anual.
Respecto al consumo, los analistas advierten sobre la fragilidad de la demanda. Analytica destaca que “la recaudación del IVA cayó 0,3% y la de Seguridad Social bajó 1,1%, reflejando la fragilidad de los ingresos laborales”.
Además, los préstamos al sector privado crecieron apenas un 0,6%, sin mostrar signos de aceleración en el financiamiento a las familias. En síntesis, la actividad económica se insertó en abril en una dinámica de "serrucho".
Mientras que el sector agropecuario opera en niveles elevados con una suba interanual del 16,5% según algunas mediciones, factores climáticos demoraron la cosecha de soja y provocaron una caída mensual del 2,6% en la cadena agropecuaria.
Los especialistas concluyen que, mientras el mercado interno permanezca deprimido, la recuperación económica seguirá siendo frágil.
De acuerdo con el Índice General de Actividad (IGA) elaborado por la consultora Orlando J. Ferreres & Asociados, el nivel general de actividad en abril fue similar al del año pasado.
Para el primer cuatrimestre, este indicador acumula una baja del 0,3%. Por su parte, la medición desestacionalizada -que compara el desempeño contra el mes anterior- mostró una caída del 0,7% respecto a marzo.
Desde la consultora indicaron que “la actividad sigue mostrando una evolución oscilante, bajando luego de la fuerte suba de marzo”.
El informe de OJF alertó sobre la existencia de una “dinámica de marcha a dos velocidades” que no se espera que cambie en el corto plazo.
La economía argentina muestra en el primer trimestre de 2026 un crecimiento agregado que, sin embargo, no se traduce en mejoras generalizadas en el empleo, los salarios ni el consumo, de acuerdo a un reporte de la consultora Epyca.
El nivel de actividad está siendo traccionado por la agricultura, la minería y la pesca, mientras la industria manufacturera y la construcción permanecen muy por debajo de sus máximos históricos.
El consumo masivo acumula once meses consecutivos de caídas, el empleo privado formal sigue en terreno negativo en la mayoría de los sectores, y los salarios reales del sector privado registrado acumulan una pérdida de alrededor del 3,5% en lo que va del año, con perspectivas de cerrar 2026 con una contracción del orden del 5% real.
La consultora dijo que el horizonte 2027 "combina un shock exógeno potencialmente favorable, por la alta probabilidad de un evento El Niño de intensidad significativa que impulsaría la cosecha gruesa 2026/27 y el flujo de divisas agropecuarias, con el dinamismo exportador de la minería, cuyas ventas externas podrían superar los US$ 9.000 millones este año".
Ambos factores contribuyen a la acumulación de reservas y al resultado fiscal, pero su transmisión al empleo y al consumo interno es estructuralmente limitada.
Dijo que "la estacionalidad del ingreso de divisas agropecuarias anticipa presiones cambiarias en el segundo semestre que operarán como piso de la inflación, difi cultando que la variación mensual de precios se estabilice por debajo del 2% de forma sostenida y comprometiendo la recuperación del poder adquisitivo".
A eso se suma un perfil de vencimientos de deuda en moneda extranjera que supera los US$ 15.000 millones en 2027, en un año electoral que el propio FMI identificó como factor de riesgo para la estabilidad cambiaria".
El escenario central es de crecimiento agregado sostenido, pero con una distribución sectorial y territorial que no anticipa mejoras homogéneas en las condiciones de vida de la mayor parte de la población activa.
