El 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer, una jornada de reivindicación para los derechos del género femenino.
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SUSCRIBITELa historia de Karina Fernández, quien dejó la abogacía para convertirse en referente del negocio gastronómico.
El 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer, una jornada de reivindicación para los derechos del género femenino.
Un signo de la capacidad de liderazgo que tienen las emprendedoras argentinas es la historia de Karina Fernández.
Puerto Cristal, uno de los restaurantes más emblemáticos de Puerto Madero, fue fundado en 1995 por José Luis Fernández, un inmigrante gallego que llegó a Argentina en los años 50.
Este punto de encuentro se caracteriza por ser el único en la Ciudad de Buenos Aires en ofrecer langosta dentro de su menú.
Pero también encierra la historia de un sueño familiar atravesado ya por tres generaciones.
Actualmente, el negocio gastronómico está bajó la dirección de la hija del creador del proyecto.
En una entrevista con Somos Pymes, Karina Fernández, directora de Puerto Cristal, explicó como el proyecto sigue evolucionando, manteniendo viva la visión de su fundador y adaptándose a los desafíos del sector.
"Papá llegó a Argentina a mediados de los años 50 desde Lugo, Galicia, con el sueño de 'hacerse la América'", relató la protagonista de la historia.
"Desde el barco que lo traía, divisó un espacio junto al río y proyectó mentalmente un restaurante vidriado con identidad de puerto. Como muchos inmigrantes de la época, supo a temprana edad qué gusto tiene el hambre y cómo duele la panza vacía y entonces trabajó incansablemente para salir adelante y alcanzar su sueño", describió Karina.
Pocos años después, asociado con Gianni Furlan, el hijo de su mentor y con el apoyo de esposa, María Luján fueron abriendo locales propios, como la Pizzería San Carlos, Café Victoria, Torino, Alameda, Callao 27, Oriente y Río Rhin que se convirtieron en pilares de la gastronomía porteña; muchos de éstos siguen funcionando.
Puerto Cristal cambió mucho desde sus inicios. "Era muy distinto al elegante local que es hoy", admitió Fernández.
"Empezó siendo pizzería con formato de restaurante pero se fue reversionando a medida que Puerto Madero empezaba a ser el barrio joven sofisticado de la ciudad. Hoy, Puerto Cristal emplea a más de 50 personas y tiene capacidad para 350 cubiertos", graficó al respecto.
"En la década del 90 fue cuando se realizó la gran obra de reciclado portuario que convirtió a Puerto Madero en el barrio número 48 y fue cuando se refuncionalizaron los viejos galpones ingleses que servían para almacenar mercadería que se dio paso a los primeros restaurantes", ilustró la directora de la empresa.
La historia de los Fernández enfrentó sus propios desafíos. En 2004, Don Luis empezó a tener problemas de salud.
En este contexto, Karina decidió renunciar a su exitosa carrera como abogada para tomar las riendas del negocio familiar.
"Reuní a los empleados y les dije: 'De gastronomía, lo único que sé es comer, pero si me enseñan, vamos a salir adelante'", describió la emprendedora, quien tuvo que insistir para que su padre se retirase para poder curarse y descansar.
Al poco tiempo de estar a cargo, ella pudo comprobar cuánta razón tenía su padre cuando le decía que la vida del gastronómico era muy sacrificada.
Durante años, Karina equilibró su rol como madre y empresaria, con jornadas que comenzaban a las 7 de la mañana y terminaban pasada la medianoche; incluso los fines de semana.
No obstante, no solamente continuó el negocio familiar, sino que también imprimió su estilo personal al proyecto hasta en el más mínimo detalle.
La profesionalidad del equipo también es un sello distintivo: el chef y dos mozos trabajan en Puerto Cristal desde el primer día, cuando José Luis cortó la cinta inaugural.
En cuanto a los desafíos económicos y las sucesivas crisis del país, Karina admitió que la más dura de afrontar fue la que dejó la pandemia de Covid-19.
Años después, su talento y resiliencia son ejemplos del valor que tienen las mujeres dentro de la sociedad.
