En el marco del Simposio Regional FERTILIDAD 2026, Esteban Ciarlo, responsable técnico de Fertilizar Asociación Civil, presentó un diagnóstico sobre la salud de los suelos en las regiones semiáridas y subhúmedas de Argentina, caracterizadas por su alta variabilidad climática, limitadas lluvias y bajos niveles estructurales de materia orgánica.
Según los datos expuestos, la intervención agrícola continua sin una reposición adecuada provocó un "empobrecimiento generalizado".
Dificultades en los suelos
El fósforo registra “una alarmante caída promedio del 82%” respecto a su condición prístina, ubicándose en umbrales críticos de deficiencia", señaló el experto.
"En tanto, el zinc es el segundo nutriente que más se ha perdido "porque se repone bastante menos de lo que se exporta", mientras que el boro sintetiza el declive actual: 'de boro estamos bien, pero vamos mal', graficó.
Asimismo, Ciarlo afirmó que la pérdida de materia orgánica equivale directamente a una pérdida proporcional de nitrógeno.
A partir de una red de 42 ensayos a lo largo de 10 campañas, la entidad evaluó el impacto de cuatro estrategias de manejo (Testigo, Frecuente, Mejorada y Completa -con aplicaciones de micronutrientes).
El análisis demostró respuestas dispares según el cultivo: el trigo (invierno) es el que más responde a la nutrición, el maíz "siempre crece si mejora la estrategia", mientras que la soja es la que presenta menores respuestas relativas.
Al analizar la economía con precios promedio del período 2016-2025, el especialista derribó el mito de la "receta conservadora" o frecuente del productor, la cual ofrece ganancias marginales muy bajas (apenas 6 U$S/ha) y balances de nutrientes fuertemente negativos.
Por el contrario, y tomando como ejemplo los resultados del maíz en la Red de Ensayos de Fertilizar, el tratamiento mejorado (nutrición balanceada) se consolidó como el óptimo económico al generar un Retorno de la Inversión (ROI) de 0,32 U$S por cada dólar extra invertido y una ganancia marginal de 54 U$S/ha frente al testigo.
Por su parte, el tratamiento Completo (que implica las mayores dosis e incorpora micronutrientes como el zinc) maximiza los potenciales de rinde y logra revertir la degradación con un balance de nutrientes positivo (+6 kg/ha de nitrógeno más fósforo y azufre en promedio para los cultivos de la Red).
Finalmente, Ciarlo instó a mirar más allá del rinde inmediato y priorizar la sustentabilidad del recurso. En zonas con restricciones hídricas, una nutrición equilibrada incrementa la Eficiencia de Uso del Agua (EUA) entre 19% y 53%.
"Antes de pensar solo en la economía, debemos entender que fertilizar bien es optimizar cada milímetro de agua disponible", dijo.
Nutrición adecuada para los cultivos
Por su parte, el investigador de la Universidad Nacional de Mar del Plata y titular del emprendimiento Raíz Científica, Nahuel Reussi Calvo, presentó el trabajo “Agregado de valor al agua a través de la nutrición de cultivos”, realizado junto a Paula Iglesias, en el cual abordaron la relación entre nutrición y eficiencia en el uso del agua (EUA) en sistemas de secano.
El especialista planteó que gran parte de las brechas de rendimiento actuales no se explican sólo por falta de lluvias, sino también por deficiencias nutricionales y degradación de suelos.
“El agua y la nutrición son engranajes claves para producir más”, aseveró.
Durante la charla, Reussi Calvo mostró que muchos cultivos están aprovechando sólo una parte del agua disponible.
“En trigo podemos producir 22 kilos de grano por milímetro y en maíz 37 kilos por milímetro, pero la mitad de los milímetros caídos no los está capturando el cultivo”, explicó.
El investigador también alertó sobre la pérdida de materia orgánica y deterioro físico de los suelos agrícolas.
“La eficiencia en el uso del agua fue principalmente afectada por la pérdida de carbono orgánico y por la densidad aparente”, resaltó.
Además, destacó el rol de la nutrición balanceada para mejorar la productividad en ambientes restrictivos: “En ambientes con deficiencias, la nutrición balanceada puede cerrar las brechas. Tenemos mucho para ganar”.
Según los datos presentados, estrategias de fertilización basadas en diagnóstico pueden incrementar la eficiencia en uso del agua hasta un 72%, especialmente en campañas donde el agua aparece como principal limitante productiva.
“El año climático tiene mayor peso que la relación insumo-producto. La clave es hacer diagnóstico y poner nitrógeno donde hace falta”, concluyó.