Bunge decidió discontinuar la producción industrial de amoníaco y tiosulfato de amonio en su planta de Campana, provincia de Buenos Aires.
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SUSCRIBITELa empresa despidió a 110 empleados ante un contexto de la inviabilidad del negocio.
Bunge decidió discontinuar la producción industrial de amoníaco y tiosulfato de amonio en su planta de Campana, provincia de Buenos Aires.
El anuncio implica el despido de 110 empleados que trabajaban de manera formal en el proyecto.
El anuncio obedece a una combinación de factores que afectaron la viabilidad del negocio y pusieron fin a la fabricación local de dos productos utilizados en la actividad agropecuaria.
El amoníaco es un insumo clave para la industria de fertilizantes, mientras que el tiosulfato de amonio se emplea como fuente de nutrientes para los cultivos.
Se llegó a esta determinación “después de un proceso de análisis y de evaluar distintas alternativas operativas y comerciales”, comentaron fuentes cercanas a la compañía.
Las limitaciones de infraestructura y tecnología afectaron recientemente a la planta que tiene más de 50 años de operación, además de los cambios en las condiciones del mercado y en el abastecimiento de insumos.
La demanda de fertilizantes en la Argentina está vinculada principalmente con la producción de cereales y oleaginosas.
Bunge es uno de los principales actores globales del negocio agroindustrial, con actividades que incluyen el origen, almacenamiento y distribución de granos, además del procesamiento y la refinación de oleaginosas.
Su operación internacional abarca más de 50 países. Tiene su sede registrada en Ginebra, Suiza, y su sede corporativa en St. Louis, Missouri.
A nivel local, Bunge ocupa una posición destacada dentro del negocio agroexportador.
Según datos de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), durante el primer semestre de 2026 registró 11,6 millones de toneladas en declaraciones de ventas al exterior, el mayor volumen para una empresa en ese período en al menos cinco años.
Con esos registros, la compañía encabezó el ranking de agroexportadores, por delante de Cargill y Cofco, y concentró alrededor del 22% del total declarado por el sector. Su posición se fortaleció tras la integración con Viterra.
La producción de tiosulfato de amonio en Campana había comenzado en octubre de 2004.
Este producto se utiliza en la elaboración de fertilizantes líquidos que aportan nitrógeno y azufre, nutrientes esenciales para distintos cultivos.
El mercado de fertilizantes está estrechamente vinculado con las decisiones de inversión de los productores agropecuarios, que evalúan el costo de estos insumos en relación con los precios de los granos y las necesidades de cada campaña agrícola.
La demanda de fertilizantes en la Argentina está vinculada principalmente con la producción de cereales y oleaginosas.
El maíz y el trigo se encuentran entre los cultivos que requieren mayores aportes de nitrógeno, mientras que otros productos, como la soja y el girasol, también utilizan distintas fuentes de nutrientes para complementar las necesidades de los suelos.
Bunge tiene más de 140 años de presencia en la Argentina, donde emplea a unos 4.500 trabajadores y cuenta con alrededor de 60 instalaciones.
Sus actividades abarcan la comercialización de granos, la molienda de soja y girasol, la producción de aceites vegetales y la distribución de fertilizantes.
A escala global, la compañía reúne aproximadamente 34.000 empleados y más de 500 instalaciones y terminales portuarias.
En julio de 2025 concretó su fusión con Viterra, una operación que amplió su presencia internacional y su capacidad de procesamiento y comercialización de productos agrícolas.
