En una entrevista con Somos Pymes Radio (La Red AM 910, domingos de 6 a 8 hs), Nadin Argañaraz, director del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), explicó cuáles son los cambios que deben hacer Nación, provincias y municipios para bajar la presión tributaria que padecen las personas y las empresas.
Para lograr el objetivo, el especialista recomendó llegar a un acuerdo entre las tres partes del Estado.
La presión tributaria sobre la actividad productiva
Una pyme argentina promedio enfrenta a lo largo de un año un entramado tributario compuesto por 37 tributos distintos y 30 regímenes de retención, percepción e información, lo que eleva a al menos 67 la cantidad de obligaciones fiscales y administrativas que recaen sobre su actividad.
Así surge del Vademécum tributario argentino de PyMES 2025, elaborado por el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF).
"En 2025, Argentina tuvo 155 tributos; 45 son nacionales, 25 son provinciales y 85 son municipales (tasas y contribuciones)", describió Argañaraz en el programa que conduce Christian Dátola.
"Un argentino que fuma paga al menos 49 distintos tributos por año a los tres niveles de gobierno. Y hay un tercer componente: Una PyME promedio a nivel local paga 37 impuestos de manera anual", remarcó.
"Además de los impuestos generales, las empresas deben pagar tributos extras por contratar un seguro, tener un celular o cargar combustible", ejemplificó.
Y puntualizó: "En los municipios están las tasas de seguridad e higiene, a la propiedad y al automotor. Incluso se debe pagar por el derecho a publicidad y propaganda".
El estudio se basa en una PyME representativa constituida como una sociedad de responsabilidad limitada (SRL), con establecimiento propio, tres vehículos, empleados en relación de dependencia, consumo de servicios públicos, utilización de insumos importados y exportación parcial de su producción.
Además, renueva equipamiento tecnológico y al menos un vehículo por año, y realiza trámites administrativos a nivel provincial y municipal.
En cada una de esas instancias aparece una combinación de impuestos, tasas y contribuciones. En la compra de insumos locales, por ejemplo, intervienen el IVA, Ingresos Brutos, la Tasa de Inspección, Seguridad e Higiene (TISH) y el impuesto al cheque.
Si los insumos son importados, se suman los derechos de importación y la tasa estadística.
Eliminación de los impuestos distorsivos
Argañaraz afirmó que "el año pasado, la presión fiscal bajó 1 punto del producto bruto interno (PBI), a causa de que ya no existe el Impuesto PAÍS".
"A eso se le sumó la merma en Derechos de Exportación y cambios en Derecho de Importación e imuestos internos", precisó el economista.
Y aclaró: "El Gobierno logró su objetivo en la primera etapa, que era eliminar el déficit fiscal y bajar impuestos nacionales. Ahora, debe seguir bajando el peso del gasto público".
"Ahí es donde deberían acompañar las provincias y los municipios; el desafío es muy grande", admitió el titular de IARAF.
Según el especialista, "la baja de la carga tributaria debe ser acompañada por los gobernadores e intendentes, con un acuerdo entre los tres niveles de gobierno".
"Si la economía creciera un 5 por ciento anual y se aumenta el gasto público un 1,2 por ciento, se necesitan nueve años para eliminar los impuestos más distorsivos del sistema (Ingresos Brutos, Sellos, Cheque, Derechos de Exportación, Tasas Municipales), que representan el 8 por ciento del PBI", señaló en base a los datos de la firma privada.
"Todo requiere una coordinación muy grande, pero Argentina necesita esto para ser competitiva a nivel mundial", concluyó.