El Gobierno postergó nuevamente la actualización en el impuesto sobre los combustibles líquidos (ICL), al trasladar los efectos de la suba para mayo.
Se postergó el aumento del impuesto a los combustibles
La actualización del tributo se difirió para mayo para evitar un mayor ajuste en las estaciones de servicio.
Lo hizo mediante el Decreto 217/2026 publicado en el Boletín Oficial.
El impuesto a los combustibles
El Ejecutivo definió volver a diferir los incrementos remanentes en los montos de los Impuestos sobre los Combustibles y al Dióxido de Carbono, derivados de las actualizaciones correspondientes a los años calendario 2024 y 2025, para la nafta sin plomo, la nafta virgen y el gasoil.
La misiva oficial aclaró que se resolvió posponer el alza “con el propósito de continuar estimulando el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible”.
Al respecto, consideró “necesario, para los productos en cuestión, volver a diferir los incrementos remanentes originados en las referidas actualizaciones”.
El anuncio obedece a la suba reciente de los precios energéticos por la guerra en Medio Oriente.
El Gobierno buscao evitar un mayor impacto en los surtidores y atenuar el efecto en la inflación que se viene acelerando en los últimos meses.
Regulación del mercado
El Ejecutivo viene realizando ajustes parciales de los impuestos a los combustibles. Desde septiembre del año pasado dispuso que las subas se calculen en base a la inflación y se actualicen de forma trimestral.
Además, estableció un monto fijo diferencial para el gasoil destinado a consumo en las provincias patagónicas, el Partido de Patagones en Buenos Aires y el Departamento de Malargüe en Mendoza.
La nueva fecha para aplicar los incrementos diferidos es mayo, mes en el que podría ser anunciado un cese del conflicto bélico entre Irán y Estados Unidos e Israel, con un petróleo lejos de la zona de los US$ 100.
Desde mediados de 2024, la administración de Javier Milei desdobló o postergó en varias oportunidades la actualización de los impuestos fijados a los combustibles, con el objetivo de evitar un impacto considerable en los precios exhibidos en los surtidores y por consiguiente en la inflación.
Las postergaciones de los aumentos impositivos a los combustibles dispuestas en 2025 implicaron una resignación de ingresos fiscales por un total de US$ 2.326 millones, de acuerdo a la estimación de la consultora Economía y Energía.