El Gobierno decidió dar marcha atrás en la privatización de la importación de Gas Natural Licuado (GNL) y seguirá a cargo de las compras para este invierno.
La importación de GNL para el invierno seguirá en manos del Estado
Quedó sin efecto la licitación ante la disparada de costos en la energía por la guerra en Medio Oriente.
Esto se debe al ajuste reciente de los precios energéticos a nivel internacional por la guerra en Medio Oriente.
Importación de GNL en el invierno
La cancelación del proceso para que el sector privado se encargue de la comercialización del producto se dio bajo la premisa oficial de evitar un impacto mayor en los costos del sistema que posteriormente se trasladan a los usuarios.
De esta manera, la licitación pública nacional e internacional de la que participaban Naturgy y Trafigura, con ofertas similares, y tenía prevista la adjudicación para el pasado 21 de abril quedó sin efecto.
Enarsa seguirá ocupándose este año de importar los cargamentos de gas y comercializarlos en el mercado interno, como sucede desde 2008, cuando el país comenzó a importar el fluido.
A pesar de que la iniciativa gubernamental de traspasar la operatoria a un comercializador privado quedó en pausa, desde el Ejecutivo aseguraron que la intención sigue siendo concretar el cambio de modelo.
Al respecto, las autoridades explicaron: “Seguimos convencidos de privatizar esta operatoria y avanzar hacia un esquema competitivo, transparente y con señales de precio para que se conozca el costo real de la energía”.
Desarrollo de la infraestructura energética
El país sigue dependiendo del gas importado durante el invierno, a causa de la demora en la terminación de obras de infraestructura necesarias para llevar el fluido a todo el país.
En los últimos años, el récord de producción en Vaca Muerta y el efecto de la activación del gasoducto Perito Moreno, fueron reduciendo la dependencia del GNL.
En 2023, Enarsa compró 30 buques con gas, en 2024 los barcos adquiridos fueron 28 y el año pasado terminaron siendo 27.
El objetivo inicial era que el sector privado se hiciera cargo de todo el proceso: desde la coordinación de los buques y la gestión de inventarios, hasta la operación de la terminal y la asunción de los riesgos comerciales, es decir, cualquier variación en los costos o en la demanda.
Para esto, se preveían contratos anuales y la licitación debía adjudicarse a la empresa que ofreciera el menor costo total, sumando tanto el precio internacional del GNL como los gastos logísticos asociados.