El Gobierno nacional se sumó a una declaración conjunta de 15 países para cuestionar la sobrecapacidad estructural y la "producción excesiva" en sectores manufactureros.
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SUSCRIBITEAdhirió a una declaración conjunta de 15 países para cuestionar la sobrecapacidad estructural en sectores manufactureros.
El Gobierno nacional se sumó a una declaración conjunta de 15 países para cuestionar la sobrecapacidad estructural y la "producción excesiva" en sectores manufactureros.
La noticia fue difundida por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) a través de un comunicado.
El pacto se cerró durante una reunión de representantes de comercio del G20 realizada en la ciudad estadounidense de Milwaukee.
El documento oficial alertó sobre el riesgo de las economías donde la oferta industrial supera de manera persistente a la demanda global por causa de intervenciones ajenas al mercado.
El texto evita nombrar directamente a China, pero asocia ese fenómeno con políticas estatales que sostienen la producción por encima de las necesidades reales del planeta.
La preocupación del bloque abarca industrias sensibles como la de los vehículos eléctricos, las baterías, los semiconductores y los paneles solares.
Los firmantes alertaron que "la sobreoferta distorsiona los precios internacionales, desalienta nuevas inversiones y castiga el empleo local".
Para frenar este impacto, los gobiernos acordaron crear plataformas de trabajo técnico que funcionarán en conjunto con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Esta firma consolida la sintonía comercial del país con las principales potencias occidentales frente a los desequilibrios del mercado global.
El pronunciamiento apunta contra economías donde la producción supera de manera persistente la demanda mundial.
Según el documento, ese escenario es creado, sostenido o impulsado por políticas e intervenciones gubernamentales que mantienen una oferta artificial por encima de lo que los mercados realmente necesitan.
Junto a Argentina participaron Australia, Canadá, la Unión Europea, Francia, Alemania, India, Italia, Japón, la República de Corea, México, Polonia, Turquía, el Reino Unido y Estados Unidos.
La declaración incorpora un argumento de seguridad económica. Cuando la producción se concentra en un solo país, los socios comerciales quedan más expuestos.
El documento sostiene que la concentración aumenta la dependencia y vuelve a las naciones más vulnerables a la coerción económica, incluidas restricciones arbitrarias a las exportaciones.
La posición incluye un llamado concreto. Los ministros piden poner fin a políticas y prácticas ajenas al mercado que contribuyen a la sobrecapacidad.
A la vez, el texto reconoce que un número creciente de países ya adopta medidas defensivas. Buscan proteger a sus industrias, trabajadores y economías frente a esas distorsiones.
Los firmantes resolvieron crear plataformas específicas para analizar el problema. Cada una se enfocará en uno de los cinco sectores priorizados.
Funcionarios de alto nivel ya comenzaron esas conversaciones. Las charlas iniciales se dieron al margen del Comité de Comercio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Antes de diciembre de 2026, los equipos técnicos deberán acordar términos de referencia, intercambiar información no confidencial sobre la sobrecapacidad y sus efectos, e identificar vacíos de datos.
El objetivo declarado es evaluar acciones eficaces y, cuando sea posible, complementarias para limitar el impacto sobre el comercio y el empleo.

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