Por Rosali Majluf. Una de las frases que más escucho cuando trabajo con profesionales es: "Pero yo ya tengo el perfil armado". La segunda suele ser: "No quiero cambiar todo lo que hice hasta ahora".
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Tu perfil de LinkedIn no está escrito en piedra
La importancia de mostrar experiencia, resultados, capacidad de liderazgo y una propuesta de valor clara.
La buena noticia es que, en la enorme mayoría de los casos, no hace falta empezar de cero.
LinkedIn no es una foto fija
Es una herramienta viva que debería evolucionar al mismo ritmo que evolucionan nuestras carreras, nuestros negocios y nuestros objetivos.
Un perfil pensado para buscar trabajo no necesariamente será igual a uno orientado a generar clientes.
Del mismo modo, un gerente comercial probablemente necesite comunicar aspectos diferentes a los de un empresario que busca posicionar su compañía, construir alianzas estratégicas o atraer talento.
Quien está en un proceso de transición laboral necesita mostrar experiencia, resultados, capacidad de liderazgo y una propuesta de valor clara para potenciales empleadores.
En cambio, un profesional comercial posiblemente quiera que su perfil genere conversaciones, oportunidades y reuniones de negocio.
Un empresario puede estar más interesado en fortalecer la reputación de su organización, abrir puertas, establecer vínculos estratégicos o convertirse en un referente dentro de su sector.
Incluso dentro de una misma carrera profesional, los objetivos cambian.
Una persona puede utilizar LinkedIn durante años para posicionarse dentro de una industria y, en determinado momento, decidir buscar un nuevo desafío profesional, iniciar un emprendimiento o expandir su red hacia otros mercados.
Y eso no invalida el trabajo realizado hasta ese momento.
Por el contrario. Todo el recorrido previo se convierte en una base sobre la cual construir una nueva estrategia.
Presencia en la red
La experiencia, los contactos generados, los contenidos publicados y la reputación construida siguen teniendo valor. Lo que cambia es el enfoque.
Por eso, antes de modificar un perfil, conviene responder una pregunta sencilla: ¿Qué espero que LinkedIn haga por mí en esta etapa de mi vida profesional?
La respuesta puede ser conseguir empleo, generar clientes, encontrar proveedores, construir alianzas, ganar visibilidad, atraer talento o consolidar una marca personal.
No hay una única manera correcta de utilizar LinkedIn.
Lo importante es que el perfil esté alineado con el objetivo actual.
Porque un buen perfil no es el que más información contiene, sino el que comunica con claridad quién sos hoy, qué valor podés aportar y hacia dónde querés ir.
Y esa conversación, afortunadamente, siempre puede actualizarse.
Rosali Majluf
Asesora en Marketing y Comunicación, Creadora de Contenido y Experta en LinkedIn.
Especializada en crear estrategias de contenido para optimizar la comunicación empresarial interna y externa en todos los medios.
Asesoramiento experto en LinkedIn para impulsar conexiones significativas y oportunidades de negocio.