Argentina en 2025 es un paisaje devastado, donde el empleo formal se resquebraja y las PYMEs, sostén último de nuestra economía, son protagonistas de una resistencia incómoda, silente y feroz.
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PyMEs bajo tormenta: el empresariado resiste mientras el empleo formal se desangra
Los empresarios quieren reglas claras, previsibilidad y diálogo real.
Las cifras no mienten. En lo que va del año, se esfumaron 150.000 empleos formales, según la Asociación de Productores y Empresarios de Pequeñas y Medianas Empresas (APYME).
El grito desde las PyMEs
La industria sectorial -que aporta casi el 70% del empleo formal privado- padece una sangría que no cesa.
“Estamos ante una transferencia brutal al trabajo informal, precario o monotributista. Avanzamos hacia un modelo de exclusión social”, advierte Julián Moreno, presidente de APYME.
La formalidad se convierte en una reliquia. Lo que antes significaba aguinaldo, vacaciones y contribuciones, hoy es repartos en bici sin previsibilidad ni derechos.
Esto lo paga, en primera línea, el tejido productivo nacional, y detrás de cada PyME hay familias que resisten.
La tormenta perfecta: importaciones, tasas y plan ausente
Mientras el Estado alivia inflación o corre una línea en el presupuesto, las PYMEs siguen desangrándose.
La capacidad instalada está en apenas el 55%, según CGERA; se maquilla con datos macro, pero no alcanza.
Eso si la producción no está directamente en rojo: el 70% de las PyMEs industriales reporta producción igual o menor -con una retracción promedio del 1,3% interanual-, en un contexto donde los costos subieron un 33% y apenas un tercio pudo trasladarlo a precios.
Las reglas del juego cambiaron y no juegan a favor. La apertura comercial sin contracara productiva dejó competir a los locales con importados más barato.
El Observatorio IPA alerta que si esta política continúa, 25.000 PYMEs podrían cerrar y 300.000 empleos formales desaparecerían en 2025.
Están desesperados, pero no se rinden
Es allí donde emerge la defensa: los empresarios no piden salvataje, ni permisos, ni proteccionismo irresponsable. Quieren reglas claras, previsibilidad y diálogo real.
No hay discursos vacíos: en Córdoba, Catamarca y el Conurbano, las PyMEs resisten.
Por ejemplo, sectores exportadores registran pérdidas de mercado: el 11% ya dejó de exportar, dice APYME.
Es un golpe duro, frente a un modelo que privilegia lo primario, lo extractivo, mientras cada PyME que cierra deja un vacío territorial y social.
No hay futuro sin voz PyME
No se trata de nostalgia o de retórica antigua. Se trata de dignidad y de economía real.
Las PYMEs representan más del 99% del tejido empresarial, y dan trabajo al 64–80% del empleo formal.
Son el pulso del país, no meras estadísticas.
Si queremos su recuperación, hacen falta tres ejes:
1_ Política productiva con sentido de Estado: créditos, alivios fiscales, poder regional. No hay industria sostenible sin un plan que la contenga.
2_ Crédito ágil y accesible: las tasas están por las nubes -más del 110% anual- aniquilando inversión.
El sistema de SGR -avalistas que apalancan préstamos violentamente- está en riesgo: sin su exención fiscal, peligran 43.000 PyMEs, 500.000 empleos y $3 billones en créditos.
3_ Eficiencia interna como cultura: en este nuevo ciclo económico, las PyMEs deben “hacer más con menos”: reorganizar procesos, tender a la productividad, digitalizar, sin perder su esencia.
Poema en concreto: Patria PyME
Aquí, el empresariado no se queja; resiste, trabaja, sostiene.
No hay grito más fuerte que el silencio de la fábrica que no enciende una máquina, de la PyME que no reabre sus puertas.
Argentina, imaginémoslo poéticamente, puede renacer del barro y del escombro -pero solo si reconoce que su corazón industrial late en cada taller, cada metalúrgica, cada imprenta que aún resiste.
Si no, mañana ese corazón será polvo y las familias se quedarán sin latidos.
Reconozcamos de una buena vez la urgencia de salvar al empresariado PyME, a los empleadores, porque sin ellos no hay empleo digno, no hay futuro, no hay nación segura.
Juan Pablo Chiesa es abogado y especialista en trabajo, Magister en empleo e innovación judicial.
Tiene una diplomatura en IA aplicada a la gestión en entornos digitales.