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Liderazgo y management

Pymes: las 5 antinomias que debe enfrentar una empresa para llegar al éxito

Autoridad vs. jerarquía o diálogo vs. monólogo son algunas políticas contrapuestas que pueden encontrarse en las compañías. Cómo lograr un círculo virtuoso y productivo para todos los integrantes.
Por Guso Saint Martin 30 de septiembre de 2023 - 10:41

Existen 5 antinomias que debe enfrentar una empresa para que la gestión sea exitosa. Para darle un significado a la acción, voy a plantear los cinco puntos como si fueran lugares donde estamos parados y desde ahí hacemos.

Son un punto de partida.

O sea, la misma acción con un punto de partida diferente no es la misma acción. Esto es porque construye realidades empresarias diferentes.

Las 5 antinomias

1) Autoridad vs. jerarquía

2) Diálogo vs. monólogo

3) Empowerment vs. verticalismo

4) Estrategia vs. vamoviendo

5) Aprendizaje vs. excusas

1) La autoridad es el resultado de una gestión del líder.

Es una concatenación de acciones donde predominan los resultados positivos.

Es cuando un miembro de su equipo ve que el líder sabe.

No desde lo intelectual, sino desde lo práctico. Desde la acción. Reconoce que su líder piensa, dice y hace en una línea de coherencia.

Cuando un empleado llega a la conclusión de “esta persona sabe” le da a su gerente poder. Le da confianza. Es muy relajante saber que tu jefe sabe.

Y es clave para que nazca el empowerment.

La jerarquía , en cambio, es crear poder desde el puesto del organigrama. En estas situaciones la confianza es un buen escaso. Abundan las medias tintas y los compromisos son condicionales. Es el gen verticalista.

2) La autoridad es el terreno fértil para que generemos el diálogo.

El diálogo no ocurre de manera espontánea. El diálogo es un ejercicio.

Es una práctica permanente. El diálogo es nutrirnos de los diversos puntos de vista, en vez de confrontar, para elevar el tema tratado.

Cuando dialogamos perdemos el interés por tener razón, el compromiso está puesto en sumar para que las personas que participan del mismo salgan del nivel de pensamiento en el que se encuentran y lleven el tema a un estadio superior.

El diálogo es estimulante, adrenalínico, inspirador. Cuando dialogamos nuestra escucha es la que hace la diferencia.

Cuando escuchamos para mejorar vamos por un camino, en cambio, cuando escuchamos para tener razón, para rebatir lo que la otra persona está diciendo, muere el diálogo y empieza el monólogo.

En lugar de elevar el tema, lo hundimos en las miserias de personas que invalidan al otro porque quieren tener razón. Cuando dialogamos, el otro es una oportunidad, cuando monologamos es un estorbo.

3) El empowerment nace como contracultura del verticalismo.

La empresa vertical tiene un sólo líder, y esa es la primera diferencia que plantea el empowerment, dice que los mercados actuales precisan liderazgos múltiples, por eso y para eso, la idea es empoderar a cada persona de los equipos de trabajo.

La verticalista es una cultura centrada en cómo piensa el líder. Es la forma de pensar y hacer válida.

Lo opuesto es construir potenciando miradas, palabras, pensamientos para nutrir un futuro mejor. La emocionalidad base es la confianza vs el miedo de la vertical.

El empowerment plantea un máximo de individuo y un máximo de equipo y empresa con desarrollo potencial infinito.

En cambio, en la empresa vertical el límite es la cabeza de la empresa.

4) Un equipo que dialoga, qué valida, da autoridad y navega las aguas de la confianza debe tener la capacidad de generar estrategias y tácticas certeras.

La estrategia es el norte y la táctica cómo llegaré a ese norte. La estrategia marca la línea de coherencia. En cambio, el vamos viendo es la deriva. Y vos, ¿dejarías el valor de tu empresa en billetes, en un bote a la deriva?

5) El aprendizaje es la llave a un futuro mejor.

Nuestro compromiso con el aprendizaje es el combustible para avanzar y la claridad de que somos aprendices del futuro que queremos vivir son la clave para entender que si supiéramos cómo hacerlo ya estaría sucediendo.

Entonces, todo lo que nos aparte del camino de aprendizaje es una excusa para no avanzar.

Porque las excusas hacen foco en la circunstancia y se alejan del futuro planificado. Me quedé anclado en qué este país no se puede hacer nada o nada vale la pena y chau aprendizaje para evolucionar.

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