ver más
Riqueza

500 puntos de riesgo país, un PBI afuera

Somos nosotros, ¿o sino quién?

3 de junio de 2026 - 12:30

Por Sergio Candelo. Hay un PBI argentino afuera. Literal. El stock de activos en moneda extranjera del sector privado fuera del sistema financiero local ronda los US$ 254.000 millones.

Si sumamos inmuebles y activos en el exterior, el propio gobierno estima la cifra en US$ 600.000 millones. Un año entero de producción argentina -industria, exportaciones, servicios, trabajo- guardado afuera. Y el riesgo país sigue cerca de los 500 puntos.

Esos dos números juntos explican más sobre la Argentina de hoy que cualquier análisis de política económica.

Es el huevo y la gallina. Pero antes de buscar quién va primero, vale entender qué es cada cosa.

El riesgo país en 500 puntos es el huevo. Los US$ 600.000 millones afuera son la gallina. O al revés; esa es exactamente la trampa.

El riesgo país no baja porque el capital no confía.

El capital no vuelve porque el riesgo país no baja. Y mientras tanto, nosotros seguimos comprando dólares y poniéndolos a salvo: de la inflación, de los cepos, del Estado, de nosotros mismos.

Tengo una alarma propia. Cuando la demanda mensual supera los US$ 2.000 millones, algo está pasando. Esa alarma lleva encendida más de un año sin apagarse.

En abril de 2026, las personas humanas realizaron compras netas de moneda extranjera por US$ 3.199 millones, el pico del año, casi 30% más que en marzo.

En los doce meses desde que se levantó el cepo para personas físicas, las compras brutas superaron los US$ 52.000 millones; el nivel más alto desde 2019.

El BCRA tiene una respuesta tranquilizadora: el sistema aguanta, las reservas crecen, el campo y la energía generan los dólares suficientes para absorber la demanda sin que el tipo de cambio se mueva. Es cierto. Pero no es lo que importa.

Lo que importa es a dónde van esos dólares

El propio BCRA publicó la radiografía de abril. Del componente de billetes y transferencias sin fines específicos -US$ 2.200 millones- el destino fue este:

_US$ 1.200 millones (55%) se depositaron en bancos locales. Se quedaron adentro del sistema.

_US$ 600 millones (27%) fueron a pagar consumos con tarjeta en dólares: viajes, software, servicios del exterior. El argentino que viaja o suscribe servicios afuera hoy prefiere cancelar el resumen con billetes propios antes que pagar el tipo de cambio con impuestos. Economía real, no fuga.

_US$ 400 millones (18%) se transfirieron al exterior. Sin corrida. Sin titular. Sin drama.

Parece poco. Pero US$ 400 millones por mes, doce meses al año, durante medio siglo; ahí está el colchón.

Así se llega a los US$ 600.000 millones afuera. No con una crisis. Con la disciplina silenciosa de un país que desconfía de sí mismo de manera sostenida y metódica.

En ese contexto, el gobierno sale a buscar inversores extranjeros con el RIGI. Tiene sentido como política. Pero el capital extranjero mira lo mismo que miramos nosotros: ve un riesgo país en 500 puntos y un PBI entero guardado afuera por los propios argentinos.

Existe un 40% de economía informal que no tiene acceso al plazo fijo, al fondo de inversión ni a la deuda del Tesoro. El dólar billete es su única herramienta de ahorro.

Pero esa informalidad tampoco es solo cultura, es también racionalidad pura. Cuando la presión tributaria hace que cumplir cueste más de lo que rinde, el mercado informal es la respuesta lógica.

Y ahí aparece otro huevo y otra gallina adentro del grande: la informalidad reduce la base tributaria, el Estado sube la presión sobre los que quedan en blanco para compensar, más gente migra a la informalidad y el dólar billete se consolida como el único ahorro posible para ese segmento. Un círculo que se retroalimenta solo.

El Gobierno lo sabe; la Ley de Inocencia Fiscal fue un intento de convencer a los tenedores de dólares informales de que era seguro sacarlos del cajón.

Los resultados fueron modestos y se desaceleraron rápido. Porque el problema no es fiscal, es de confianza. Y la confianza no se legisla.

Aprendiendo de la historia

Cuatro décadas de devaluaciones, corralitos y defaults construyeron un reflejo que no se desactiva con seis meses de estabilidad. El argentino no compra dólares por lo que pasa hoy, compra por todo lo que pasó siempre.

Volvamos al huevo y la gallina. En biología el dilema se resuelve fácil: el huevo fue primero, porque la gallina que lo puso ya era producto de una mutación genética anterior.

En la economía argentina no hay esa salida elegante.

El riesgo país en 500 puntos y los US$ 600.000 millones afuera se retroalimentan sin que ninguno ceda. Son el mismo animal mordiéndose la cola.

Hay una sola forma de romper ese círculo. No es un gobierno. No es una ley. No es el despotismo ilustrado de ningún tecnócrata con un plan impecable. Es creer. Juntos. Que podemos.

Como decía el General: "para un argentino lo mejor es otro argentino". Él mismo no se lo creía del todo. Medio siglo después, seguimos sin creerlo.

El Estado no es más que el reflejo de la sociedad.

Y la sociedad somos cada uno de nosotros tomando decisiones individuales que, en conjunto, forman el colectivo, y el colectivo forma al Estado.

Si cada argentino, en su pequeña decisión mensual, elige el cajón antes que el sistema, el resultado agregado es un país que no se financia a sí mismo.

Argentina va a despegar el día que los argentinos creamos que vamos a despegar. No antes.

El capital extranjero va a venir cuando vea que el capital local se quedó. Y el capital local se va a quedar cuando dejemos de tratar al dólar como el único refugio posible frente a nosotros mismos.

Eso no lo resuelve ningún gobierno. Lo resolvemos nosotros.

Mientras tanto, seguiremos comprando dólares y dejándolos fuera de las garras del Estado argentino. Y de paso, fuera de las garras de nuestra propia economía.

Sergio Candelo, ex-Economista, co-fundador de Snoop Consulting y ejecutivo del Sector Tecnológico.

Fue Presidente de la Cámara de Software (CESSI) y del Project Management Institute (PMI) Chapter Buenos Aires.

Para más información: www.snoopconsulting.com

Temas
Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar