En defensa del acuerdo que logró la semana pasada con el Club de París, el ministro de Economía, Axel Kicillof, aseguró que la Argentina acordó un plan de pagos de cinco años con ese organismo, porque si pagaba el pasivo en default al contado y de una sola vez, la administración kirchnerista iba a colocar al gobierno subsiguiente en una muy mala posición.
"Si pagábamos todo junto, dejábamos una catástrofe al próximo Gobierno"
El Estado nacional rubricó el miércoles un entendimiento con el grupo de países que conforman el Club de París para abonarles unos 9.700 millones de dólares que no fueron reestructurados y datan de un pasivo de más de 30 años.
Al cuestionar a quienes critican el acuerdo que Kicillof y su equipo económico alcanzaron en Francia, el ministro enfatizó: "Si nosotros hubiéramos pagado toda esta deuda junta, la situación que le hubiéramos dejado al Gobierno que viene sería de catástrofe".
En declaraciones radiales, el funcionario manifestó que lo "arduo" de la negociación se debió a la posición argentina de acordar un plan de pagos dentro de los parámetros en los cuales el país viene negociando toda la deuda en default desde la presidencia de Néstor Kirchner, en 2003.
"Tiene que ver con factores de independencia económica y sostenibilidad. Nosotros tenemos determinado un perfil de vencimientos que hemos renegociado para que el cronograma de pago no genere demasiadas cargas en los próximos años", dijo Kicillof al respecto.
En ese sentido, el titular del Palacio de Hacienda recordó que los acreedores que conforman el Club esperaban un pago en efectivo, porque tienen sistemas estrictos de cobro, lo cuales no contemplan quita de intereses y tampoco refinanciación sin la participación del Fondo Monetario Internacional.
"Como estábamos afuera de los parámetros normales (del Club de París) se generó una novedad y un precedente para otros países que tengan que rearmar su relación con el mundo", subrayó el ministro de Economía.
En ese sentido, Kicillof sentenció que el pago "era importante hacerlo pero de una manera que no nos cercene la posibilidad de seguir creciendo. La verdad es que fuimos a pagar una deuda que está documentada y que no pagarla traía consecuencias".
"Nos llena de orgullo, gratitud y de esperanza que Argentina tenga la capacidad de plantarse ante el mundo para cumplir sus compromisos pero hacerlo sin comprometer su futuro y su presente", concluyó el ministro.