Los ciudadanía de ese país europeo rechazó el domingo a través de un referéndum -por una amplia mayoría- la fijación de un sueldo mínimo legal de 4.000 francos (3.270 euros) o 22 francos la hora (18 euros).
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SUSCRIBITELos ciudadanía de ese país europeo rechazó el domingo a través de un referéndum -por una amplia mayoría- la fijación de un sueldo mínimo legal de 4.000 francos (3.270 euros) o 22 francos la hora (18 euros).
El 77% de los votantes se mostró en contra de la propuesta impulsada por los sindicatos y el Partido Socialista y Verde, que buscaba contrarrestar con la iniciativa la creciente desigualdad salarial en uno de los países más caros del mundo.
De haber ganado el "sí", Suiza habría habilitado el salario mínimo más alto del mundo, por delante de Francia 9,43 euros la hora, España, 5,05 euros, o Alemania, 8,50 euros.
De esta manera, la ciudadanía dejó en claro que no está a favor de que el Estado regule cuánto debe ganar un trabajador e imponerle estas reglas al sector PYME, que genera dos de cada tres empleos en Suiza.
La Confederación Helvética forma parte de la minoría de países europeos que carece de una legislación que regule una remuneración mínima, como sí la tienen 21 de los 28 países de la Unión Europea -bloque al que Suiza no pertenece-, aunque a niveles muy inferiores al propuesto en el referéndum.
Las cámaras empresarias y los partidos conservadores se oponían a la medida en la creencia de que perjudicaba justamente a los que pretendía proteger y alertaban de que provocaría la destrucción de empleos.
Los salarios más bajos en Suiza corresponden, de manera general, a las actividades de limpieza, a la restauración, la hostelería, la venta y al cuidado de personas, ocupaciones en las que se utiliza ampliamente el trabajo a tiempo parcial.
Esta modalidad de empleo, muy común en Suiza, penaliza al trabajador que percibe proporcionalmente menos de lo que ganaría en un empleo a tiempo completo.
Durante la campaña del referéndum, representantes de ramas de la hostelería y la restauración advirtieron repetidamente de que establecer un salario mínimo de 4.000 francos obligaría a los pequeños y medianos empresarios a eliminar puestos de trabajo.
Ambas actividades económicas configuran la cuarta fuente más importante de empleo en la pequeña nación europea.
Al comentar el resultado, la agrupación Mujeres Socialistas Suizas consideró que el rechazo al salario mínimo es una "bofetada" para las trabajadoras, que son -como lo muestran las estadísticas oficiales- las más afectadas por los bajos salarios.