De acuerdo a la opinión del secretario ejecutivo de la asociación Arpel, Jorge Ciacciarelli, la desconfianza geopolítica dentro de región retrasa el desarrollo de la unión energética que sus ciudadanos merecen para seguir creciendo.
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SUSCRIBITEDe acuerdo a la opinión del secretario ejecutivo de la asociación Arpel, Jorge Ciacciarelli, la desconfianza geopolítica dentro de región retrasa el desarrollo de la unión energética que sus ciudadanos merecen para seguir creciendo.
"Yo llevo 39 años de la industria. Diría que la falta de políticas armónicas y la desconfianza geopolítica es lo que nos está todavía retrasando en el desarrollo que nos merecemos", le contó el alto ejecutivo argentino a EFE.
La Asociación Regional de Empresas del Sector Petróleo, Gas y Biocombustibles en Latinoamérica y el Caribe (Arpel) tiene sede en Montevideo y agrupa a treinta de empresas estatales y privadas de la región.
Para el recientemente designado titular de la entidad, los ejemplos de las alianzas en otros bloques del mundo dan la pauta de que en América Latina no hay un "hilván entre todos los países de una política coherente en materia energética" o, en su caso, lo que puede faltar es "un cable" que los una.
"Los países hoy ya trabajan como bloques: el bloque asiático, el bloque europeo, el bloque norteamericano. Nosotros los latinoamericanos también tenemos que constituir nuestro bloque y no tiene que estar constituido solo por los Estados, sino también por empresas privadas, mixtas y estatales", replicó Ciacciarelli.
De vuelta en Bolivia, el ex directivo principal de Repsol en ese país, disertó en el IV Congreso Internacional de Gas y Petróleo organizado por la petrolera estatal boliviana YPFB.
Allí expresó que actualmente "hay una oportunidad enorme" en la región para avanzar en esa integración porque hay "estabilidad política, hay ganas de crecer, hay mucha racionalidad en el manejo de los fondos y se está buscando la eficiencia y la productividad".
Al opinar sobre la idea lanzada por Miguel Galuccio, presidente de YPF, para conformar un G10 de compañías petrolera estatales de la región, el hombre de Arpel admitió la idea "está muy bien" porque "todo lo que signifique dialogar y transmitir experiencias" le sirve a la región para afrontar los retos en diversos proyectos petroleros.
"Hay muchos desafíos: el de Vaca Muerta en Argentina es uno, el del Presal en Brasil es otro; el de los crudos pesados venezolanos, es otro; el de las aguas profundas de México, es otro; el de la faja plegada de Bolivia y de Perú, es otro", apuntó Ciacciarelli.
Para el ejecutivo de Arpel, "la unión hace la fuerza" y el sueño es lograr "alianzas público-privadas" a través del aporte de ambos sectores, con metas claras que definan los Estados sobre la explotación de los recursos naturales.
En Latinoamérica el consumo medio por cabeza de petróleo es de 1,5 barriles equivalentes y en los países desarrollados esa cifra es siete, "por lo tanto, necesitamos cubrir ese dato y no lo podemos hacer solos, se necesita tecnología, se necesitan recursos", dijo.
La unión de las petroleras de la región en un posible bloque abre además la posibilidad de conversar sobre una política de precios regional y de posicionamiento ante, por ejemplo, la importación de Gas Natural Licuado (GNL) de productores de ultramar.
El ejecutivo de Arpel se mostró descontento con el hecho de que los países suramericanos tengan que importar el GNL con un coste de hasta 18 dólares por millón de BTU (unidad térmica británica).
Se trata de una cifra por encima del valor del gas natural que exporta, por ejemplo, Bolivia a Brasil y Argentina, que está entre los 9 y 10 dólares por millón de BTU.