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Corrupción

La corrupción es un gran problema para las empresas europeas

3 de febrero de 2014 - 18:06

El relevamiento también revela que un número creciente de ciudadanos de la Unión Europea creen que el problema está empeorando.

La encuesta realizada entre las empresas de los 28 países de la UE, arrojó que hay una creencia uniforme en que la única forma de tener éxito es a través de la conexión política.

Casi todas las compañías de Grecia, España e Italia piensan que la corrupción es generalizada, según el primer sondeo realizado por la Comisión. En contraposición, la corrupción es inusual en Dinamarca, Finlandia y Suecia.

Los datos relevados por la UE se asimilan al índice de percepción de la corrupción de Transparencia Internacional, el cual citó a Grecia como el peor país de Europa en materia de corrupción y Dinamarca como el menos corrupto.

"La corrupción mina la confianza de los ciudadanos en las instituciones democráticas y el papel de la ley, daña la economía europea y priva a los países de los necesarios ingresos en impuestos", señaló Cecilia Malmstrom, comisaria de Interior de la UE.

Dentro de este panorama, las compañías más perjudicadas son las constructoras, que a menudo deben participar en licitaciones por contratos gubernamentales. Casi ocho de cada diez de las encuestadas se quejaron de la corrupción.

En general, el 43 por ciento de las compañías consideran la corrupción como un problema. El costo para la economía europea se estima en 120.000 millones de euros anuales, casi el tamaño de la economía de Rumanía.

A su vez, el sondeo refleja que la idea de que la corrupción es generalizada entre los ciudadanos de la UE. Un número creciente cree que la situación se agravó en los últimos años, especialmente en Grecia, Italia, Lituania, España y la República Checa, que son considerados los más corruptos.

Los ciudadanos sospechan también que la corrupción es común en las empresas. Ocho de cada 10 creen que los estrechos vínculos entre los negocios y la política conducen a cometer este tipo de afectos reñidos con la ley y la moral.

"El problema de Europa no es tanto con los pequeños sobornos, sino a nivel general", dijo Carl Dolan, de Transparencia Internacional, en Bruselas. Y añadió: "Es con los lazos entre la clase política y la industria".

Para el directivo, "ha habido fallos para regular los conflictos de intereses de los políticos en sus tratos con las empresas", dijo. "La recompensa por favorecer a empresas, en destinar contratos o hacer cambios en la legislación es un puesto en el sector privado cuando dejan el cargo, en lugar de un soborno".

Ante este panorama, la Comisión Europea recomendó mejores controles y redoblar las sanciones.

El informe se publica poco después de que el ex primer ministro de Rumanía, Adrian Nastase, fuera enviado a prisión cuatro años por aceptar sobornos. Se trata del primer dirigente que acaba en la cárcel desde el colapso del comunismo en Europa en 1989.

La UE sigue de cerca los casos de sobornos a alto nivel que se detectaron en Rumania y Bulgaria, los dos países más pobres del bloque. Se les ha prohibido sumarse al área de libre tránsito Schengen por este tema.

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