El economista cordobés Juan Manuel Garzón hizo una comparación de como renovaron el stock de cosechadoras los brasileños y los argentinos y llegó a la conclusión de que la relación es de 6,5 a 1 respectivamente.
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SUSCRIBITEEl economista cordobés Juan Manuel Garzón hizo una comparación de como renovaron el stock de cosechadoras los brasileños y los argentinos y llegó a la conclusión de que la relación es de 6,5 a 1 respectivamente.
El miembro del IERAL de la Fundación Mediterránea realizó un informe titulado "¿Cosecharás tu siembra?".
Allí se afirma que durante 2012 se vendieron 5,1 cosechadoras en Brasil por cada unidad comercializada en Argentina mientras que en 2013, la relación subió a 6,5 veces, según el informe del IERAL basado en datos oficiales.
Garzón considera que una comparación más justa debe tener en cuenta la diferencia que existe entre la superficie agropecuaria de uno y otro país.
"Lo más apropiado es poner las ventas en perspectiva a las hectáreas a cosechar en cada país y luego proceder a comparar los valores", sostuvo el especialista.
El estudio apunta que en 2012 se vendieron 1,3 cosechadora por cada 10.000 hectáreas cosechadas en Brasil, considerando los ocho principales cultivos, a la vez que en Argentina la relación fue de apenas 0,4 cosechadora por cada 10.000 hectáreas recolectadas.
Garzón recordó el parque de maquinaria requiere ser permanentemente actualizado para compensar el desgaste natural que sufren los equipos por el uso, y por ende, mantener tasas de productividad; pero también para aprovechar los nuevos recursos tecnológicos.
El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria estima que las pérdidas que se generan en la cosecha de soja rondan actualmente los 1.390 millones de dólares, cifra que puede representar hasta el 40% de los márgenes de producción de la oleaginosa.
Estas pérdidas se generan por problemas de manejo y de obsolescencia de los equipos de cosecha, según se desprende del informe.
El Censo Nacional Agropecuario 2002 mostraba que sólo el 30% de las cosechadoras en Argentina tenían menos de 9 años de antigüedad, en tanto que el 70% restante se componía de equipos que habían cumplido 10 o más años de labor.
En tanto, la situación mejoró sensiblemente con el importante flujo de ventas del período 2003-2008 y de acuerdo con estimaciones de Garzón, el 60% de las cosechadoras tendría en la actualidad menos de 9 años y la proporción de equipos de edad avanzada (más de 15 años) habría bajado al 29%.
"Lamentablemente la tendencia cambia a partir del año 2009 y las ventas de maquinaria reducen sensiblemente su ritmo de crecimiento. Durante los últimos cinco años, incluido el 2013, se han vendido en promedio unas 1.300 cosechadoras anuales, poco más de la mitad del flujo de ventas observado en el período 2003-2008", advierte el trabajo.
Según el economista, el deterioro del poder de compra del productor agrícola argentino ha sido uno de los factores determinantes de la brecha de ventas que ha sacado Brasil.
Garzón consideró que el país vecino supo administrar mejor la etapa de elevados precios internacionales de commodities y también han influido seguramente las restricciones de acceso para los equipos importados que empezó a aplicar Argentina en los últimos años.
"Resulta complejo determinar el flujo eficiente de incorporación de nuevas cosechadoras al sistema agrícola argentino. El desgaste físico de los equipos depende de su intensidad de uso, mantenimiento y condiciones de manejo en general", dijo.
En el portal www.maquinac.com, señaló que "adicionalmente, las nuevas unidades que ingresan al proceso productivo, si bien menores en cantidad, pueden incorporar mayores prestaciones, compensando al menos en parte el menor número".
Más información en: http://maquinac.com/2013/12/renovacion-de-cosechadoras-brasil-5-argentina-1/