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Miedos

NUESTROS “INEFABLES” MIEDOS

25 de noviembre de 2013 - 20:26

Por el Dr. Fernando Daniel Peiró. Leí alguna vez acerca de que un chimpancé tiene un cerebro similar al del ser humano en un 95%, y que el 5% restante que nos hace diferentes, no es justamente la capacidad para razonar. Los chimpancés también experimentan sentimientos de temor; sólo que nosotros podemos estar “conscientes” de lo que sentimos y de tener la fuerza de voluntad de avanzar, so pena de nuestras emociones.

Y me pregunto... ¿Cuántas veces hemos estado pareciéndonos al chimpancé, al no hacernos cargo del 5% que nos diferencia de él?

Con el miedo, uno puede elegir sobre dos caminos:

a) Que los miedos sean los monstruos que arrasen con nosotros al reconocernos débiles ante ellos.
B) Convertir a los miedos en nuestra propia energía potenciadora.

Si los miedos son esos monstruos o fantasmas de nuestra mente, nos paralizamos. Dejamos de avanzar para detenernos y no actuar. La voluntad se quiebra. Empezamos a decir que “no podemos” o inventamos mil excusas o pretextos para no tener la iniciativa de continuar. Diría que entramos en un círculo donde tememos, nos detenemos, tememos más, nos detenemos más...y jamás superamos este escollo en la vida.

Pero... ¿Cómo salimos de esta inacción; de este detenimiento?

Sólo aceptándolos. Reconocer que tememos; que nos sentimos débiles ante los miedos. Justo aquí, es donde iniciamos el camino de salida, donde dejamos el estado de parálisis. Es decir, empezamos a ser concientes y prestamos más atención a nuestros registros emocionales. De otro modo, si no prestamos atención a estos registros emotivos, nuestros miedos nos invadirían cuando menos lo pensemos.

En el colegio, en biología, había un par de experimentos con la rana. Uno, de ellos consistía tomar una rana viva y arrojarla a un recipiente de agua hirviendo. Antes de arrojarla, el profesor nos preguntó: “¿qué creen ustedes que pasará con la rana?”. La mayoría del grupo de alumnos pensaba que moriría quemada. Sin embargo, la rana tenía un 95% de posibilidades de salvarse, dado el instinto de poder actuar rápidamente ante los cambios bruscos de temperatura.

Ahora bien, ¿qué le pasaría a la rana si la pusiéramos en el mismo recipiente con agua fría y luego, encendiéramos el fuego para que el agua vaya calentándose paulatinamente? Bueno, ya sabemos la respuesta... ¡Sopa de rana!

Esto es lo que nos pasa a todos cuando no estamos “concientes” de nuestras emociones. El miedo va creciendo sin que nos demos cuenta, como si fuera el agua que va calentándose, ¡hasta que hervimos!

Entonces, el conocimiento de que los miedos están, es el paso inexorable para superarlos.

Ciertamente, el miedo es una “alarma” que nos pide “auto-protegernos” de las circunstancias, de algo o de alguien. En la naturaleza instintiva del ser humano - así como la rana - nosotros podemos reconocer al miedo, mediante los cambios fisiológicos que recibimos por parte de nuestro sistema nervioso. Es decir, al ser seres biológicos, nuestras emociones se manifiestan en el cuerpo. Sin embargo, nos saboteamos tanto mentalmente, hasta que muchas
veces cambiamos la naturaleza o la esencia innata y empezamos a sentir emociones de miedo, sin que eso sea una alarma real por la cual debemos protegernos.

El miedo es algo necesario. La dificultad surge cuando no ejercemos control sobre nuestra mente. De no ser así, no hubiéramos corrido cuando, alguna vez, un perro con rabia nos persiguió para mordernos. Es coherente aprender a diferenciar los miedos reales, de los que atentan contra nuestra natural esencia humana.

Si nos la pasáramos midiéndonos ante esos miedos fantasmas, les aseguro que siempre nos sentiremos pequeños, insignificantes. Veremos al miedo inmensamente grande, que nos dolerá el cuello de tanto mirar hacia arriba de lo alto y gigante que lo veríamos.

Imaginemos a los miedos pequeñitos, al punto de desmerecerlos. Burlémonos de ellos. Pongámosle un moño con lunares de color rojo y verde manzana, una nariz de payaso y aplastemos una torta de merengue en su rostro.
Ridiculicémoslos!!!

La alegría, el humor y la repetitividad de pensamientos positivos y afirmaciones verbales, son los antídotos al hechizo de los miedos negros y venenosos que contaminan la armonía de nuestro Ser.

Un ánimo que va y viene, nos lleva más al sufrimiento, a la melancolía, al desgano, a la tristeza, al desaliento y a tantos estados que no deseamos tener. ¡Es tiempo de renunciar al péndulo de emociones!

Riámonos de nosotros mismos. De los errores que cometemos, de nuestro pasado, de nuestro presente. Es muy saludable y placentero. También considero que es una actitud de valentía.

De hecho, el recuerdo es el que activa muchos temores o miedos, al experimentar en el presente una situación similar o parecida a la que vivimos en el pasado. Recordamos lo que nos pasó y sentimos como una catarata en el estómago, nos sudan las manos, temblamos... tantas cosas... Y lo que es también cierto es que lo que tememos, es una energía o electricidad que materializa exactamente lo temido.

Reírse entonces de los miedos, del mismísimo pasado, es algo que nos mantiene con el pensamiento positivo y la energía en potenciación. Esa energía, que es definitivamente la elección mejor pensada, nos permite “polarizar” o “revertir” la energía del temor, en un impulso poderoso hacia la superación y más, hasta materializar nuestros deseos vehementes.

No subestimemos el poder de nuestra energía. El temor no es tan poderoso como para influir nuestro comportamiento. Si lo enfrentamos, solo será difícil la primera vez y eso es natural que nos pase, ya que al inicio, no sabemos cómo avanzar sobre él. Aunque cuando uno toma la determinación de enfrentarlo, comienza a tener conocimiento y el conocimiento es, en sí mismo, poder.

Hagamos un listado de nuestros talentos o dones especiales y cualidades. Comencemos a construir una fortaleza con todos estos regalos únicos e irrepetibles que tenemos. Cada día, un ladrillo. La suma de los presentes, de los hoy, hará de esa fortaleza, algo indestructible. Luego estaremos listos para alcanzar las metas más utópicas e imposibles.

Ante el miedo, recordemos los momentos de felicidad, de logros alcanzados. Expresemos los temores y decretemos en voz alta que los vencimos. Riámonos de nuestros errores y procuremos hacerlo mil veces más, hasta que lo logremos. No nos detengamos. Pongamos alegría a nuestras vidas, expresemos el arte y las emociones. No enjuiciemos lo que creemos que va a suceder de una situación determinada, no tenemos la bola de cristal, ni somos brujos para saber que sucederá. Seamos responsables y comprometidos. No pasemos huyendo todo el tiempo. Fijémonos metas, objetivos y seamos persistentes.

Y si caemos, levantémonos y sigamos. Un tropezón no es caída y una caída no es la muerte; es la vida misma que quiere fortalecernos para ser libres.

El Amor se configura, entonces, en la capacidad de ubicarse en una mirada interior muy profunda con uno mismo. Es el Amor el que nos conduce por caminos de liberación. Es la herramienta con la que superaremos todo temor.

Reconciliémonos con nuestro pasado

¿Cuántas veces hemos evocado las vivencias al presente y nos alimentamos de ellas para encontrar razones y estímulos para vivir en plenitud este día de hoy?

¿Cuántas veces le dimos poder a los recuerdos dolorosos del pasado, ante una situación similar a la que atravesamos en el día de hoy?

Sucede que es una cuestión de “elección”. Si “elegimos” poner en la mente una imagen que atente contra nuestra felicidad, esta imagen condicionará inexorablemente todo accionar. Si le damos poder a ese pasado en el que alguna vez nos sentimos perturbados, desesperanzados y con sufrimiento; estamos entonces dejándonos llevar por la “experiencia de nuestra propia sensación de fracaso.”

En contraposición con esto, Si elegimos poner en la mente una imagen que nos brinde bienestar, ya sea una bella vivencia o imaginarnos lo bueno que deseamos para el futuro, nuestro comportamiento ante la vida será relevantemente constructivo y liberador.

Los miedos se alimentan de las malas experiencias del pasado que, ante una situación o evento actual, bloquea nuestra libertad y nos detiene. Es el miedo de que las cosas difíciles se repitan nuevamente. Y justo aquí está el escollo.

¿Es apropiado detenernos por el miedo en este momento, debido a que una experiencia anterior haya estado marcada por el sufrimiento? ¡De ninguna manera! Debemos darnos la oportunidad de “avanzar”.

Este momento difícil que podemos estar transitando, no es “igual” a un acontecimiento del pasado; es por ello que debemos actuar con determinación. “Actuar con determinación”, es actuar con “seguridad y certeza” de que las cosas saldrán tal como las esperamos. Si aceptamos el pasado, transformamos el futuro. Es como la “máquina del tiempo”.

Si nos permitimos la “oportunidad de reconciliarnos” con ese pasado que marcó nuestra existencia, estaremos amándonos y potenciaremos nuestras posibilidades concretas de “salida”. Eso es concretamente el “éxito”.

El éxito es una palabra que proviene del latín “exit” y significa “salida”.

Ahora preguntaremos: ¿Cómo podemos reconciliarnos con el pasado?

La respuesta es sencilla, aunque requiere de un entrenamiento constante y muy comprometido con nosotros mismos. Se trata de “perdonarnos” y de “perdonar”.

Dispongamos la mente y el corazón a la apertura. Expresémonos: “Me perdono”, “Me libero, reconciliándome con el pasado”. Visualicemos ese hermoso momento de reconciliación abrazándonos y sonriéndonos a nosotros mismos y con los demás y sintamos la paz que eso nos trae. Pero debemos hacerlo repetitivamente hasta que la pauta de pensamiento cambie por completo.

Carpe diem, aproveche el día… Con plenitud.

Dr. Daniel Fernando Peiró
Consultor, Coach, Autor argentino
(Extracto del Libro “Auto-liderazgo: 16 horas para templar el ser”, 2da. Edición)
Derechos Reservados

 

Reseña Profesional:
Acerca del Dr. Fernando Daniel Peiró
- Autor argentino, ha escrito diversos libros sobre Liderazgo Integral, Desarrollo Humano, entre los que se encuentran: “Las 10 Miradas del Liderazgo Integral”, “Tres Poderes para la Superación Personal”; “Resiliencia, cómo tener éxito ante la Adversidad”; “Siete Mentiras Anti-Exito. Rompiendo Mitos”, y otras obras).
- Consultor empresarial especializado en RRHH, Management y Comunicación.
- Coach Organizacional y de Vida; Conferencista Internacional, ha recorrido hasta el momento 11 países hispanohablantes, por entrenamientos de coaching y habilidades directivas y conferencias de Liderazgo y Motivación.
- Coach ontológico certificado y Trainer en PNL.
- Licenciado en Ciencias del Desarrollo Humano y Doctor en Cs. Teológicas y Etica.
- Profesor invitado en Programas Académicos de Post-Grado.
- Reconocido como "Embajador para la Paz", por la Universal Peace Federation.
- Premio “Estrella de Oro Internacional” al mérito como Orador, por la Red Mundial de Conferencistas (Alemania).
- Premio “Speaker of the Year 2011” (Orador del Año), por LAQUI, Latinamerican Quality Institute.
- Líder Honorario del Programa de Liderazgo UCR, Universidad de Costa Rica.

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Web: www.drpeirocoach.jimdo.com

Videos: www.youtube.com/grupodaion 

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