Por Guso Saint Martin. La productividad es una métrica esencial en cualquier y no necesitás que yo te lo diga para saberlo.
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Claves para que los tips de productividad sean productivos
Pero, los caminos a ella pueden ser variados y muchas veces insólitos.
¿Qué encontramos en las redes de los expertos para aumentar la productividad?
Despertarte a las 5 de la mañana, hacer yoga, leer, hacer ejercicio, generar un clima laboral positivo.
También evitar realizar varias tareas a la vez, comer sano y liviano. La técnica Pomodoro, el principio de Pareto, el método GTD, desconectarte de la redes.
Todas herramientas válidas.
Pero las herramientas no tienen poder por sí solas.
El poder se las da quien las usa
Un martillo colgado en una pared no sirve para nada, hay quienes lo usan en carpintería y otros como yo para martillarnos un dedo por torpeza.
Los tips o los métodos son lo superficial de nuestra gestión. Los cimientos son los hábitos.
Lo superficial es la acción, los cimientos son los hábitos.
Y los hábitos no son otra cosa que nuestra forma de ser.
Porque nuestra forma de ser es un conjunto de hábitos que de tan acostumbrados que estamos a ellos, nos resultan transparentes.
Recuerdo que durante la primera parte de nuestro encierro pandémico, presencié un Live en IG de un querido colega que charlaba con un capo de la PNL.
En el diálogo, mi amigo le preguntó sobre la efectividad de las afirmaciones y la respuesta fue contundente:
- ¿A vos te sirven?
- Sí -contestó mi amigo-
-Entonces, ¿para qué me preguntás?
Todo lo que sirva, todo lo que te sirva hacélo.
Entonces: ¿Cómo hacemos para ser más productivos?
Primero, observando nuestros hábitos.
Ser más productivo es hacer diseño de nuestro ser, de nuestros hábitos.
Observando la coherencia entre lo que quiero lograr y lo que estoy logrando.
En esa brecha, que es la de aprendizaje, tendremos que trabajar para ser más efectivos, incorporando nuevos hábitos. Y lo más difícil de todo desandando hábitos no efectivos.
Es todo un desafío la productividad. Para una observación efectiva tendremos que desgranar lo que vamos a observar.
Primero, entender que para lograr un efecto duradero en nuestra gestión, tenemos que ir al hueso.
Ir al hueso implica crear un nuevo paradigma de efectividad personal, porque primero estamos nosotros y después nuestra gestión.
También entender que los cambios son mejoras en el paradigma actual.
La transformación es la gestión del nuevo paradigma.
Todo lo que hiciste hasta hoy fue válido para llegar hasta hoy.
Pero, para llegar hasta donde estarás mañana tendrás que hacer cosas que nunca hiciste y tendrás que ser quien nunca fuiste.
Si no, irremediablemente harás más de lo mismo y más de lo mismo tiene como resultado más de lo mismo.
La procrastinación es una forma de ser
Uno de los reiterados tips con el que nos topamos, en las redes, es no dejes nada para mañana. Y está bien. Es un tip muy bien intencionado. Resulta que la procrastinación es un hábito no efectivo a desandar.
El postergar o la mala gestión del tiempo, una vara poco baja son parte de ese universo. También, puede ser un síntoma de agotamiento.
Entonces, tomarlo a la ligera diciendo hacelo hoy, lejos de lograr productividad, hará tirarnos de cabeza a la pileta de la frustración.
Al poner foco en la acción, o inacción en este caso, nos perdemos de hacer observación de los cimientos, los hábitos de la procrastinación.
¿Conocés tu frecuencia productiva?
No todos los días tenemos el mismo nivel de productividad. No todos los días tenemos la misma energía, el mismo foco.
Muchas veces la coyuntura nos desvía de lo productivo y nos pone a atajar penales, a sacar papas del horno y entramos en una frecuencia reactiva.
Las circunstancias están por delante de nosotros, eso nos cansa y en algunos casos nos agota. Este contexto nos roba lucidez y nuestro norte se pierde.
Para quienes disfrutamos trabajar y amamos nuestro trabajo, la frecuencia productiva es un lugar placentero, donde fluimos, física, mental, creativa y locuazmente.
Son esos días donde estamos alineados, somos coherentes, resolvimos. Donde danzamos la cotidianidad y hasta las horas pasan rápido y no queremos parar.
Detectar la frecuencia productiva es un desafío personal para nutrir a nuestra gestión. Pero, fundamentalmente para poder replicarla sin entrar a ella de manera mágica.
Lo que ocurre espontáneamente, con disciplina, trabajo y reiteración, ocurre adrede.
Al poder entrar en ella, sin que fluyamos, podemos con la reiteración transformarla en un hábito y así, elevar el piso de nuestra gestión.
Guso Saint Martin es consultor organizacional PYME en gestión del cambio y coaching ontológico. Lanzó el ebook “Monsters in the Company”.