"El gobierno anunció el mes pasado que la primer a cuota del sueldo anual complementario (SAC) quedará exceptuada del pago del Impuesto a las Ganancias, medida similar a la instrumentada a finales de 2012, cuando fue exento del pago del impuesto la segunda cuota del SAC para asalariados que percibían un ingreso bruto de hasta $25.000", relata el inicio del estudio privado.
"Esta medida surgió como alternativa a incrementar el mínimo no imponible; sin embargo, no alcanza a compensar el efecto inflacionario sobre los trabajadores que tributan en relación de dependencia", añade IERAL.
Para la Fundación, "en el caso de un trabajador soltero que gana un salario bruto de $15.000 ($12.450 de bolsillo), implicará un ahorro de $1.680 en monto anual del impuesto. Para el caso de un trabajador casado el ahorro será $1.430".
Mientras que "medido en términos de la presión tributaría se observa que la misma disminuye tras el efecto del anuncio, pero no alcanza a compensar el efecto del no ajuste por inflación generado en el último año".
"Para el trabajador soltero la presión tributaria pasa de 7,3% en 2013 bajo la situación sin excepción en el pago del SAC, a 6,7% tras la medida, pero todavía se ubica un 16% por encima del valor alcanzado en 2012", remarca IERAL.