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Según Econviews, “si en los próximos años el resultado fiscal logra converger hacia un superávit primario de 1,5% a 2% del PBI, la deuda neta se estabilizaría en torno a los US$ 240.000 millones”.
Y aventura: “si la economía crece y el tipo de cambio real se aprecia lentamente, la relación de deuda a PBI irá disminuyendo” en un informe de esta semana.
La deuda bruta equivalió a US$ 345.000 millones en 2018. Creció más de US$ 10.000 millones el año pasado.
“Esto implica un avance anual de 3%, aunque el ratio deuda-PBI escaló de una manera significativa: el cociente saltó casi 30 puntos porcentuales el año pasado producto de que más del 75% de los pasivos totales están nominados en moneda extranjera”, señaló Ecolatina en otro informe, también de esta semana.
Las perspectivas sobre la evolución de la deuda y su sostenibilidad es eje de debate entre los inversores. Dejando de lado la volatilidad del dólar en el corto plazo y de cara a las elecciones, el peso de la deuda es uno de los temas que tracciona la atención de especialistas.
Según Ecolatina, pese a la ayuda del FMI y la liquidez garantizada para pagar la deuda privada, este año podría deteriorase más la relación deuda-PBI.
Actualmente representa casi el 90% del producto -frente al casi 60% de un año atrás- según la metodología de la Secretaría de Finanzas.
Aunque para Econviews la proporción relevante sería 70% del PBI porque debe tomarse en cuenta el promedio del producto a lo largo del año y no el del cuarto trimestre.
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Según Ecolatina, si el tipo de cambio llegara al techo de la zona de no intervención ($51,07), “considerando la aceleración inflacionaria y la profundización de la recesión que conllevaría, el ratio deuda-PBI treparía más de 10 puntos porcentuales frente a un escenario de calma cambiaria (cerca del piso de la ZNI)”.
Y agrega que “teniendo presente las importantes turbulencias que traerá 2019, podemos afirmar que el acuerdo con el FMI mejoró liquidez del Tesoro, pero los límites que impuso a las intervenciones en el mercado de cambios podrían, empeorar el ratio deuda-PBI”.
Uno de los interrogantes entre los inversores es qué margen de maniobra tendrá el próximo gobierno para pagar la deuda a los acreedores privados y los organismos multilaterales a la vez.
Para Econviews, “la mayor parte del financiamiento con el Fondo Monetario Internacional vence en 2022-2023, con lo cual otro desafío será refinanciar buena parte de esos vencimientos. Apuntalar las exportaciones y el resultado fiscal en los próximos años será la clave para comprimir el riesgo país y recuperar el financiamiento en el mercado internacional”.
Fuente: clarin.com