Tras las medidas del Gobierno que modifican el esquema de retenciones a los derivados de la soja, el director de la Asociación Argentina de Biocombustibles e Hidrógeno, Claudio Molina, salió a dar su opinión.
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SUSCRIBITETras las medidas del Gobierno que modifican el esquema de retenciones a los derivados de la soja, el director de la Asociación Argentina de Biocombustibles e Hidrógeno, Claudio Molina, salió a dar su opinión.
El directivo subrayó que eliminar el diferencial entre los derechos de exportación a la soja y sus derivados "es muy perjudicial y puede quitar competitividad, ya que se pierde el incentivo a moler en el país".
"De esta forma, corremos el riesgo que se exporte más poroto de soja en bruto, hecho que primariza las exportaciones", remarcó el directivo en una nota para clarin.com.
El contador se refirió a la decisión del ministerio de Hacienda de mantener la baja prevista en la alícuota del poroto de soja y de suspender por seis meses la baja establecida para aceites y harinas.
"En febrero próximo desaparecerá por completo el diferencial de derechos de exportación de estos productos agroindustriales, continuando de ahí en adelante la baja del 0,5% para los tres productos, para llegar a una alícuota del 18% al fin del año próximo", esgrimió uno de los principales especialistas argentinos sobre biocombustibles en particular y del complejo agroindustrial en genera.
Según Molina, la decisión de igualar las retenciones del poroto, aceite y harina de soja "estaba en carpeta para fines de 2019, aunque desde los años '90 existe un diferencial a favor del aceite y la harina de soja que la industria siempre defendió como incentivo a la industrialización con valor agregado. También existía dicho diferencial en el complejo girasol".
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Respecto de los reintegros a la exportación, el experto criticó la reducción en un 66% el monto total pagado, de acuerdo a un esquema diferenciado por producto.
"Los reintegros a la exportación -explicó- justifican su existencia en la vigencia de impuestos indirectos que se acumulan durante el proceso de producción y que no tienen una devolución al exportarse. La reforma tributaria y el pacto fiscal, que reducen los impuestos al cheque y a los ingresos brutos, generan el espacio para que dichos reintegros puedan ser reducidos".
"El ahorro fiscal (coparticipable entre Nación y Provincias) de esta medida es de $5.000 millones en 2018 y $29.000 millones en 2019. Todavía no se sabe a que productos aplica, pero seguramente serán incluidos glicerina, lecitina, etc...", concluyó.