La Cámara alta aprobó el miércoles la ley de Presupuesto Nacional para el año entrante con los votos del oficialismo y de una parte del Bloque Justicialista, tras casi 10 horas.
El Senado convirtió en ley el Presupuesto 2018 y la reforma tributaria
Con 54 votos a favor y 14 en contra, el cálculo de gastos e inversión para el año próximo obtuvo la media sanción que faltaba luego de lo sucedido en Diputados la semana pasada.
También fue aprobada la ley de reforma tributaria con 52 votos a favor correspondientes al oficialismo y parte del justicialismo, 15 en contra y una abstención.
Asimismo, el Senado también aprobó la ley que prorroga el impuesto al cheque hasta 2022 y destina el total de su recaudación al sistema previsional, con 65 votos a favor, 2 en contra y una abstención.
La "ley de leyes" establece en casi 3 billones de pesos el total total de gastos corrientes y de capital, mientras que los recursos del Estado se estiman en 2 billones 225 mil millones.
El Gobierno espera reducir el déficit fiscal a 3,2% del PBI, un punto más bajo que el de este año y en línea con el objetivo oficial del reducir un punto por año.
Asimismo, se calcula que los ingresos crecerán un 19% y el gasto primario, un 14,8%, mientras que el gasto de capital crecerá un 17,2%.
Proyecta además un crecimiento del 3,5% del PBI, una inflación promedio del 15,7% y un dólar a 19,3 pesos, al tiempo que prevé una expansión del consumo privado del 3,3% y una aceleración de la inversión del orden del 12%, llevando al ratio de inversión sobre el PBI al 17,1%.
Se prevé que en 2018 el gasto total en infraestructura pública será de 435 mil millones de pesos, lo que representa un 3,5% del PBI y se incluyen 61 proyectos de obras bajo el régimen de Participación Público Privada (PPP), por un total de 30 mil millones de dólares de inversión.
De acuerdo al proyecto, se destinarán a las Prestaciones Sociales 1.561.817 millones de pesos, un 22,1% superior a lo erogado en 2017.
Por otra parte, la reforma tributaria establece una reducción gradual del impuesto a las Ganancias para empresas y de los aportes patronales, al tiempo que grava la renta financiera y eleva los impuestos a la cerveza y bebidas espirituosas.
Uno de los elementos principales de la nueva ley es la reducción gradual en cinco años de la alícuota del impuesto a las Ganancias para dividendos no distribuidos de las empresas (del 35% actual al 25% en 2021) y la posibilidad de computar el pago del Impuesto al Cheque a cuenta de Ganancias.
También estipula la devolución anticipada de los saldos a favor del IVA por las inversiones que hagan las compañías.
Se añade un gravamen a la renta financiera: los activos financieros denominados en moneda extranjera o indexados a la inflación pasarán a estar gravados al 15 %, mientras que las ganancias no distribuidas de las compañías pasarán a estar gravadas al 25%.
Respecto de la reducción de los aportes patronales, el proyecto establece que las empresas no los pagarán hasta una remuneración bruta de 12 mil pesos para 2022 (ajustado a la inflación que haya en ese entonces).
La reforma establece que el impuesto para las bebidas espirituosas pasará del 20 al 26%, mientras que las cervezas pasarán del 8 al 14%, a excepción de las artesanales, para las que se mantendrá el impuesto del 8%.
Otro aspecto que introduce el proyecto es la eliminación del impuesto a las transacciones inmobiliarias, en tanto que pasarán a gravarse las ganancias de capital en las viviendas que no correspondan a uso familiar.
Por otro lado, a pedido de la gobernadora fueguina, Rosana Bertone, se dejó finalmente sin efecto la eliminación inmediata de impuestos internos a la venta de productos electrónicos que no se fabriquen en la provincia austral y a los autos y motos de gama media.
En cambio, el proyecto propone una reducción escalonada de dichos impuestos: a partir de enero estos productos tributarán el 10,5% hasta llegar al 2% en el 2023.