Por Nicolás Dujovne. Se comenzará en 2018 a desandar el camino recorrido en los últimos 12 años, de aumento del gasto nacional y provincial, financiado con subas en la presión sobre el sector privado.
Estrategia 2018: reducir la inflación, déficit e impuestos distorsivos
Reducir la volatilidad macroeconómica en Argentina es un objetivo de primer orden. El Presidente ha señalado que se deberá juzgar el fracaso o el éxito de su Gobierno, por la capacidad de esta gestión de reducir la pobreza en Argentina. En esto será inapelable.
El país ha tenido saltos en sus niveles de pobreza cada vez que tuvimos una crisis; por lo que una macro capaz de evitarlas es crucial.
Para esto, en la Argentina actual se conjugan factores que no hemos tenido en el pasado. Primero, la vigencia del tipo de cambio flotante, que es la mejor política que podemos tener en el largo plazo para amortiguar shocks externos. En segundo lugar, la convergencia en el mediano plazo hacia un equilibrio fiscal.
Hoy la Argentina es percibida como solvente en términos fiscales. Si no fuera así, sería inexplicable lo que ha ocurrido con el rendimiento de los títulos públicos durante este año, que a diez años rinden la tasa más baja de la historia contemporánea argentina.
Esto refleja que, quienes analizan al país lo perciben como solvente en el tiempo. Para llegar a la solvencia, tenemos un compromiso muy firme de metas fiscales, que nos depositan en el equilibrio primario de nuestras cuentas públicas en 2021.
Este año teníamos una meta de equilibrio del 4,2% del PBI, que hemos cumplido. No era muy alto, pero no era fácil de lograr. Nuestras metas continúan siendo la reducción de este déficit en un punto por año; lo que implica que en 2018 debemos llegar a 3,2%.
No vamos más rápido porque, a la vez que hay que disminuir el déficit fiscal, hay que continuar reduciendo impuestos. La Argentina los redujo en dos puntos del PBI entre 2016 y 2017. Casi toda esta rebaja fue por la eliminación de los tributos al comercio exterior. También bajamos Ganancias, y estamos con una reforma tributaria en curso que se aplicará desde el próximo año.
También estamos trabajando con las provincias con el Pacto Fiscal que se ha firmado recientemente, para que comiencen a bajar impuestos distorsivos por el equivalente a un punto y medio del PBI anual, reduciendo alícuotas de Ingresos Brutos y yendo a una exención de este tributo en las industrias sobre las que mayor efecto produce, como las manufacturas, la producción primaria, el transporte de cargas, muchos sectores que en tres años van a estar exentos de este impuesto.
Además, desde el 1 de enero de 2018, vamos a poder ver la eliminación de las aduanas interiores, que estaban generadas por las retenciones y por ingresos brutos interjurisdiccionales, que generaron un daño enorme al sector privado.
Venimos de diez años con una inflación superior al 25% anual y es difícil romper esa dinámica. Apenas podamos romperla, creo que vamos a entrar en un círculo más virtuoso y rápido porque vamos a ver tasas de interés mucho más bajas debido al éxito de la inflación.
Creo que estamos en un proceso de cambio donde a veces vamos más lento de lo que esperamos. Es verdad. Pero también habrá otros momentos en los que vamos a ver resultados más firmes y rápidos que los esperados. Soy muy optimista respecto al funcionamiento de la economía argentina en los próximos años.
El norte es muy claro. Vamos a tener años muy buenos para la Argentina, no sólo por los resultados. Vamos a tener un crecimiento muy bueno con reducción de la pobreza y vamos a sentar las bases para una economía que va a ser más resistente a los shocks y que va a crecer por mucho tiempo.
En la Argentina actual y futura, tenemos dos objetivos a la vez: reducir el déficit e impuestos. La novedad es que este proceso se va a realizar con la austeridad de las provincias, generada por una nueva ley de responsabilidad fiscal, que congela el gasto de las provincias y de la Nación en términos reales.
Todo lo que crezca el PBI en los próximos años va a hacer bajar el peso del gasto público en la economía. Gran parte de ese ahorro se utilizará para bajar impuestos distorsivos.
Se comenzará en 2018 a desandar el camino recorrido en los últimos doce años, de aumentos en el gasto nacional y provincial, financiado con subas en las cuotas de ingresos públicos, que dañaban a la capacidad del sector privado de invertir, de producir, de generar empleo. Habrá que tener en cuenta que el tamaño de la distorsión es tan grande que sólo se puede resolver gradualmente.
El norte es muy claro y lo compartimos entre las distintas agencias del Gobierno, los distintos ministerios y el Banco Central de la República Argentina. Vamos a tener años muy buenos para el país, no sólo por los resultados. Vamos a tener un crecimiento sólido y sostenido durante muchos años, con una reducción importante en los niveles de pobreza y mas resistente a los shocks externos.
Nicolás Dujovne es el ministro de Hacienda de la Nación
Fuente: ambito.com