Argentina es el principal exportador de ese producto a nivel global, ya que en 2016 hubo ventas al exterior por la suma de US$ 800 millones, describe Carlos Manzoni en un reporte para lanacion.com.ar.
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Pese a un bajo consumo local, el maní nacional se consolida en el mundo
Pero no ocupa el mismo puesto en el ranking en lo que respecta al consumo de este producto: en el país se comen por año sólo 200 gramos per cápita; muy lejos de los 4 kilos que se consumen en China y en Estados Unidos.
Según el Departamento de Información Agroeconómica de la Bolsa de Cereales de Córdoba, para este año la estimación de producción en caja asciende a 1,1 millones de toneladas, un 32% superior a la del ciclo pasado, aun pese a las 9600 hectáreas anegadas.
De acuerdo con el análisis de especialistas del INTA, el aumento en los rindes se debe principalmente al clima y a las innovaciones tecnológicas adoptadas por quienes trabajan en esta actividad.
La producción de maní en la Argentina es considerada una actividad que identifica a la economía regional. Está localizada principalmente en la zona centrosur-oeste de la provincia de Córdoba.
En años "malos", como 2016, la producción puede estar en las 800.000 toneladas y en los años "buenos" puede rondar los 1,2 millones de toneladas. Dos datos sobresalientes: el 80% del fruto seco se exporta y el 95% de lo que se vende lleva valor agregado.
Actualmente, las principales empresas que se encargan de la distribución y exportación del producto desde la Argentina son: Olega, Aceitera General Deheza (AGD), Prodeman y Newsan.
Maní es una palabra de origen taíno y es el nombre que predomina en algunos países de habla hispana para la denominación tanto de la planta como de su fruto y su semilla.
La denominación maní también puede provenir del idioma guaraní, en el que este fruto se denomina manduví. Se siembra a finales de primavera y se recolecta a finales de otoño.
Fuente: lanacion.com.ar