Las alzas y bajas agresivas y prolongadas, dentro de un mercado o una inversión en particular, son identificadas con estos animales.
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SUSCRIBITELas alzas y bajas agresivas y prolongadas, dentro de un mercado o una inversión en particular, son identificadas con estos animales.
El mundo de las inversiones, especialmente la selva diaria de Wall Street, está compuesto por una fauna de lo más pintoresca.
En su ecosistema conviven múltiples animales que mueven sus carteras a veces al son del mercado y otras por puro instinto.
El bróker Jordan Belfort, personificado en la pantalla grande por Leonardo DiCaprio, fue apodado “el lobo”, mientras que se define como “ovejas” a aquellos inversores que diagraman su portfolio sin tener en cuenta si sus decisiones son realmente viables financieramente.
Sin embargo, hay dos mamíferos que protagonizan el paisaje de las finanzas: el toro y el oso.
Los movimientos en el mercado pueden obedecer a correcciones propias de los mismos, pero cuando estos se vuelven más agresivos se habla de tendencias bajistas o alcistas.
La primera es reconocida en la jerga de Wall Street como “mercado del oso” (bear market) y se la define así cuando se produce un descenso prolongado -de más del 20 por ciento durante al menos unos meses- en un determinado mercado o tipo de inversión.
Cuando sucede lo contrario, esta tendencia es apodada como “mercado del toro” (bull market) y se refiere a un alza en los valores.
Aunque circulan varios orígenes para estos términos, el más aceptado en el mundo de las finanzas haya su explicación en la forma de atacar de cada uno de los animales.
Mientras que el toro embiste desde abajo hacia arriba con sus cuerno, el oso acecha a sus presas con un movimiento descendente utilizando sus garras.
Sin embargo, según Business Insider, ambas metáforas podrían haber sido acuñadas en el siglo XVIII.
En aquel entonces, los intermediarios vendían las pieles de oso antes de recibirlas especulando con el precio al que luego los cazadores se las ofrecerían, de esta manera, si las compraban a un menor valor, ganaban con la diferencia.
Del otro lado, la figura del toro habría surgido como animal antagónico al oso en los hostigamientos, un sangriento deporte popular en ese siglo.
Fuente: apertura.com
