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Exportaciones

El mal clima hizo que exportaciones del complejo sojero cayeran en 2016

7 de febrero de 2017 - 17:21

Las ventas al exterior de porotos, harina y aceite elaborado en base a la oleaginosa efectuadas entre abril y diciembre del año paasado sufrieron ese retroceso respecto del mismo período del 2015 en promedio.

Esto se debió a las malas condiciones climáticas registradas en 2016, de acuerdo a un estudio realizado por la economista de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), Emilce Terré.

En el último Informativo Semanal de la entidad, se informó que en la campaña 2015-2016 cayó la producción de soja, al pasar de los 60,1 millones de toneladas del ciclo 2014-2015 a 55,3 millones de la mencionada temporada.

La menor cifra se explica por "los problemas de calidad que dejaron las inoportunas lluvias de abril, en plena cosecha".

En definitiva, "las lluvias de abril último, cuando el grano se alistaba para ser cosechado, dejaron como saldo no sólo un menor volumen de producción sino también un grano húmedo, dañado y con mermas de contenido proteico", ilustró el informe.

"Como resultado, si bien las toneladas procesadas en lo que va de la campaña 2015-2016 (34,1 millones de toneladas) se mantienen en línea con la molienda del mismo período del año anterior (34,8 millones), lo mismo no ocurre con las exportaciones", graficó Terré.

La analista de la BCR ilustró que "en el caso del poroto de soja, las 11,2 millones de toneladas despachadas entre abril y diciembre de 2016 se encuentran un 15% por debajo de lo exportado en el mismo período del año anterior, mientras que las 16,2 millones de toneladas exportadas de harina de soja reflejan una caída del 22%".

Por su parte, el aceite alcanzó a realizar envíos en 2016 por 2,9 millones de toneladas, un 34% menos que en el 2015.

"Debe destacarse, a la vez, que siendo el contenido proteico uno de los atributos más golpeados, han sido los envíos de harina los que más sufrieron", identificó la analista.

Durante la cosecha 2015-2016, alrededor de abril, fuertes lluvias golpearon la zona núcleo generando una notable disparidad de resultados.

El grano que había podido levantarse antes de su ocurrencia resultó de buena calidad, mientras que el que quedó bajo el agua, cuando no se perdió por los anegamientos, no alcanzaba en muchos casos los estándares normales de recepción de mercadería.

"Ahora bien, los problemas productivos, naturalmente, presionaron al sector industrial y exportador. El grano que entraba húmedo y dañado significaba una complicación adicional al proceso de descascarado, afectando los atributos de calidad de los subproductos (tanto el contenido proteico de la harina como la
acidez del aceite)", graficó Terré.

Si bien pese a todo, la actividad industrial se mantuvo mayormente inalterada, las posibilidades de colocación de la mercadería cedieron, "notándose un retroceso en los despachos del complejo sojero en relación al mismo período de la campaña previa".

Con relación a la molienda, de los 34,8 millones de toneladas procesadas entre abril y diciembre de 2015, entre abril y diciembre de 2016 se industrializaron 34,1 millones de toneladas, marcando un retroceso del 2%.

Sin embargo, una mayor proporción de los productos obtenidos por la industrialización de soja permanecieron en el mercado interno: en el caso del aceite, ello se explica en parte por la mayor demanda desde la industria de biocombustible.

"Respecto de la harina, la merma de contenido proteico no resultó gratuita, complicando las colocaciones de mercadería en el exterior", reflejó el informe sectorial.

La BCR reportó que las exportaciones de aceite de soja sumaron en los primeros 9 meses del ciclo 2016-2017 un total de 2,9 millones de toneladas, un 34% menos que durante el mismo período de la campaña 2015-2016 pero aún un 18% por encima del promedio de los tres años anteriores.
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