El Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la Ciudad de Buenos Aires cuestionó la iniciativa que cuenta con media sanción de Diputados porque no contemplar los "efectos distorsivos" que podría tener sobre la estructura tributaria.
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Contadores objetan los alcances del proyecto opositor para modificar Ganancias
La entidad que agrupa a los contadores enfatizó que "resulta imperioso establecer un ajuste automático de los montos de las deducciones personales".
En ese sentido, el proyecto opositor no corrige la asimetría entre los profesionales en relación de dependencia y los autónomos cuya solución es reclamada desde hace tanto tiempo.
"A nuestro juicio también fueron considerados en forma insuficiente, en las deducciones, los gastos en educación", manifestó el Consejo en un comunicado de prensa.
La entidad también se pronunció en contra de los nuevos impuestos introducidos para compensar en parte la menor recaudación porque "implican un paso atrás" en materia de principios de técnica tributaria universalmente aceptados.
El impuesto a las Letras del Banco Central (LEBACs) debe ser visto como un desincentivo al ahorro, ya que debilita a estos instrumentos financieros que a su vez son sustituibles por otros títulos públicos exentos, describieron los contadores.
Lo mismo ocurre con los plazos fijos, donde el proyecto pretende gravar la renta nominal sin considerar su valor en términos reales, es decir, la depreciación que en ella produce la inflación.
Los nuevos gravámenes contra el juego se concentran en las salas de bingo que deben afrontar ya los gastos administrativos y una carga tributaria que hace poner en duda la factibilidad de una actividad que es sostenida por -y a la vez sostiene- un número importante de puestos de trabajo, dijeron los especialistas.
En el caso de Buenos Aires, el 35% de la recaudación va para la provincia, un 30% se va en premios y un 35% queda para el bingo.
El impuesto del 10% a los dividendos es un sobrecargo que se suma a la tasa de 35% que se paga en cabeza de la corporación, que ya es elevada respecto de los promedios internacionales; ambas tasas producen una tasa total de 41,5%, lo que agranda más esa brecha, precisó el comunicado.
Además, el impuesto del 10% acaba de ser eliminado en la ley de sinceramiento fiscal que el Congreso aprobó este año, lo que produce señales confusas en cuanto a la previsibilidad de las leyes que, se supone, deben dar cobertura y seguridad jurídica a la estructura tributaria.
Lejos de simplificar el cómputo de deducciones, se introdujeron fórmulas de difícil discernimiento y aplicación, dificultando el cálculo de lo que cada empleado va a cobrar ante cambios nominales en su salario, graficó el Consejo.
Asimismo, planteó que la eximición de las horas extras como parte de la base imponible del impuesto podría generar prácticas irregulares en la determinación de sus cuantías.
Y añadió que gravar los inmuebles improductivos produce un cambio en las reglas de juego para quienes han decidido blanquear parte de su patrimonio, confiando en la estabilidad de las instituciones del país.