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Banco Mundial

Para el BM, América Latina debe reforzar la alimentación de madres y menores de dos años

6 de diciembre de 2012 - 18:15

La mayoría de los programas y políticas públicas en la región, especialmente aquellos aplicados durante los cíclicos períodos de crisis económica o por desastres naturales, "pasan por alto las necesidades de las madres y los niños más pequeños", lo que puede afectar de forma definitiva el capital humano, resaltó la institución.

"Si el estatus nutricional no es bueno en los primeros 1.000 días de vida, vamos a ver daños irreversibles en las personas que van a mantener a los madres y los niños en un nivel de desarrollo pobre", señaló la especialista del Banco Mundial y coautora del estudio, Marie Chantal Messier.

El trabajo, denominado "Cómo proteger la nutrición de las madres y los niños", explica que "invertir en la nutrición en los primeros 1.000 días de vida tiene sentido económico" para los países, añadió Messier.

"Al parecer hay una falta de conocimiento de parte de los líderes de opinión y de los políticos" sobre la importancia de la nutrición en los primeros 1.000 días de vida y, al mismo tiempo, existe una visión equivocada de que al disminuir la pobreza también lo hace la desnutrición "y eso no es verdad", graficó la especialista.

El hambre, flagelo que afecta al menos a 47 millones de personas en América Latina y el Caribe, según datos de la ONU, incide en carácter irreversible sobre el desarrollo intelectual humano y, por tanto, desacelera el progreso económico.

Debido a la desnutrición, las personas pierden más del 10% de los ingresos que habrían podido recibir en toda su vida, y muchos países pierden entre el 2% y 3% del producto interno bruto (PIB), según el Banco Mundial, que calcula en 7,2 millones los niños menores de cinco años con retraso del crecimiento en Latinoamérica.

Messier puntualizó que "la malnutrición crónica es un problema muy importante", especialmente en Centroamérica y el Caribe, y el estudio recomienda enfocar más los recursos limitados de los países "en proteger a las madres de los niños menores de dos años" tanto durante los períodos de crisis como en los de estabilidad.

Para ello, el documento plantea una serie de herramientas para atacar el problema de manera multisectorial, con programas dirigidos a ese segmento de la población que involucre las áreas de salud, educación e infraestructura, para "tener una visión más amplia de cómo combatir" el hambre y sus consecuencias.

La malnutrición no se limita a la calidad y cantidad de alimentos consumidos por la población, sino que también está relacionada con el acceso a servicios de agua potable, saneamiento y salud, indica el estudio.

El Banco Mundial llegó a esa conclusión tras analizar el cumplimiento de 13 categorías programáticas consideradas válidas para garantizar un buen estatus nutricional en 12 países: Dominica, Granada, Santa Lucía, San Vicente, Haití, Honduras, Nicaragua, El Salvador, Guatemala, Panamá, Bolivia y Colombia.

Ver en detalle: Herramientas para garantizar la seguridad alimentaria

 

 

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