El presidente interino de Brasil, Michel Temer, prometió enviar al Congreso una enmienda constitucional para limitar el crecimiento del gasto público al equivalente de la inflación del año anterior
Para continuar, suscribite a Somos Pymes. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.
SUSCRIBITEEl presidente interino de Brasil, Michel Temer, prometió enviar al Congreso una enmienda constitucional para limitar el crecimiento del gasto público al equivalente de la inflación del año anterior
El mandatario se reunió con los líderes de los bloques parlamentarios a quienes anunció seis medidas orientadas a sanear las cuentas públicas y a recuperar la confianza de los inversores.
Temer dijo que el Tesoro Nacional será reforzado de forma inmediata con 100.000 millones de reales (unos 28.571 millones de dólares) de los 500.000 millones de reales (unos 142.857 millones de dólares) que le adeuda el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES).
Las arcas estatales también recibirán 2.000 millones de reales (unos 570 millones de dólares) del Fondo Soberano que el Gobierno creó para ahorrar recursos procedentes de las regalías petroleras y que, según Temer, está paralizado.
En un contexto de recesión económica, las medidas del Gobierno buscan reducir el histórico déficit fiscal primario previsto para este año, de 170.496 millones de reales (unos 47.600 millones de dólares), equivalentes a cerca del 2,75 %del PIB.
"Los gastos tienen una trayectoria insostenible y no podemos condenar al pueblo en el futuro a grandes dificultades. Estamos redactando la enmienda y la enviaremos al Congreso la próxima semana pero la idea es que el crecimiento de los gastos públicos de un año se limite a la inflación del año anterior", graficó el sucesor de Dilma Rousseff.
Según el equipo económico del nuevo Gobierno, mientras que los ingresos públicos crecieron a una tasa anual del 14,5% entre 2008 y 2015, los gastos saltaron un 51%.
La enmienda para limitar los gastos, dijo Temer (foto), "es la mejor forma de consolidar una meta para el crecimiento de los gastos; va a permitir reducir el riesgo país; dar más confianza y, en un futuro, reducir los intereses".
Brasil sufrió una recesión del 3,8% en 2015 y este año se prevé una contracción similar del PIB, con lo que se han deteriorado prácticamente todos los indicadores económicos, con caídas de producción, consumo y un fuerte aumento del desempleo.