ver más
UCA

Según la UCA, ya son 10 millones de argentinos que sufren por no tener empleo

23 de mayo de 2016 - 17:36

Ante esta cifra, la reducción de la pobreza "supone una especial confianza en el derrame que puedan generar los mercados", remarcó el trabajo elaborado por los analistas Eduardo Donza y Agustín Salvia.

El estudio sectorial arrancó con una crítica para las políticas impulsadas por la administración macrista, que no están dando resultado en una economía estancada, sin inversión ni crecimiento desde hace cinco años.

Sin creación de nuevos buenos empleos, la Argentina se ve sometida a un "desgastante proceso inflacionario", puntualizaron los autores del informe, que también hicieron hincapié en la herencia recibida de parte del kirchnerismo.

En ese sentido, el Observatorio de la Deuda Social de la UCA subrayó que la situación actual "es diferente" a la del momento en que se relevaron los datos del año pasado, dado que "esta nueva etapa está signada tanto por expectativas positivas como temores y preocupaciones".

Al respecto, el informe sobre la Estructura Social del Trabajo y Calidad de las Inserciones Laborales en la Argentina entre 2010 y 2015, se encargó de hacer una estimación de lo que puede pasar en el futuro cercano en cuanto a cuestiones sociales y generación de empleo.

Para la UCA, las medidas de ajuste del Gobierno nacional se dan dentro de un proceso para enfrentar "el desafío de ordenar los desajustes macroeconómicos" dejados por el kirchnerismo, así como también apuntan a "crear las bases para un nuevo modelo de desarrollo de más largo aliento".

Pero sugiere que los indicadores de éxito de este modelo deberían dar cuenta en el mediano plazo de una mayor estabilidad económica, menores regulaciones comerciales, crecimiento de las inversiones, y mayor participación del país en el comercio mundial y fuerte creación de nuevos empleos de calidad.

Asimismo, la UCA dice que "la efectiva reducción de la pobreza, entre otros horizontes sociales, supone una especial confianza en el derrame que puedan generar los mercados sobre los segmentos más informales de la economía y los sectores más vulnerables de la sociedad".

En cuanto a la fría estadística, la casa de altos estudios puntualizó que a fines de 2015, solo 43% de los activos poseían un trabajo asalariado o no asalariado con calidad plena de derechos laborales (8,3 millones de trabajadores) y el 31,9% poseían un empleo precario (6,2 millones).

A su vez, el 15,6 por ciento de los trabajadores realizaba actividades de escasa remuneración, alta inestabilidad o eran beneficiarios de políticas de empleo (3 millones) y 9,4% se encontraban desocupados (1,8 millones).

En base a estos datos, "más de 10 millones de personas sufrían problemas de empleo" al finalizar el año pasado, en el que también uno de cada cuatro trabajadores (24,9%) se encontraron desocupados por lo menos una vez en los últimos doce meses (4,3 millones).

Y desde 2010, ocho de cada diez trabajadores ocupados consideran que si dejan o pierden su trabajo no conseguirán fácilmente uno mejor o similar al que poseen.

De hecho, el informe describió que ese porcentaje se expandió entre 2010 y 2015, de 81,2% a 84,5%.

Entre los últimos cinco años, el empleo total creció 8% pero se elevó sólo 3% la cantidad de puestos de trabajo con empleo pleno de derechos, disminuyó en 5% el número de empleos precarios y aumentaron 80% los ocupados en subempleos inestables.

Este fuerte incremento, originado principalmente por las políticas de empleo contra cíclicas de generación de puestos de trabajo transitorios, fue el que limitó los niveles de desocupación en un contexto de falta de inversión productiva y de ausencia de creación de empleo genuino.

A finales de 2015, el 59,5% de los hogares poseía un jefe con empleo pleno, jubilado o con rentas holgadas, mientras que el 20,8% de los hogares percibía algún plan de ayuda familiar y el 19,5% no poseía ninguna cobertura social o dicha cobertura era deficiente.

En este contexto, el 57,4% de la población económicamente activa protegidos o no residían en hogares relativamente incluidos a la seguridad social (11,1 millones); el 22,4% a hogares sin cobertura o con cobertura deficiente (4,3 millones); y el 20,2% a hogares protegidos por programas sociales o ingresos insuficientes de la seguridad social (3,9 millones). 

Temas
Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar