Luego del pedido de prisión preventiva para su predecesor, Dilma Rousseff confirmó que no dejará el cargo pese a la presión que está sufriendo para que lo haga, ya que no hay una justificación legal que respalde los intentos por impugnarla.
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SUSCRIBITELuego del pedido de prisión preventiva para su predecesor, Dilma Rousseff confirmó que no dejará el cargo pese a la presión que está sufriendo para que lo haga, ya que no hay una justificación legal que respalde los intentos por impugnarla.
Rousseff se enfrenta a un juicio político por supuesta mala administración fiscal, mientras que el Tribunal Supremo Electoral investiga posibles irregularidades de financiación de campaña que podrían terminar anulando su reelección 2014.
En un panorama donde siguen apareciendo casos de corrupción en varias empresas con capital estatal y la economía no logra salir de la recesión, la presidente ya no tiene el apoyo de la máxima figura de su partido, Lula da Silva, quien podría ir preso en estos días.
La mandataria habló el viernes con los reporteros al final de una reunión con los rectores de las universidades federales.
Allí explicó que la gente no debe exigir la renuncia de un presidente elegido sin evidencia concreta de que ella haya violado la constitución. "Si no hay ninguna razón para hacerlo, no voy a renunciar", subrayó Rousseff (foto).
Lula, mandatario de Brasil durante ocho años, está siendo investigado por presunta corrupción en su país.
El líder del PT ha sido denunciado y es investigado por la fiscalía de Sao Paulo, por presunto lavado de dinero y ocultación de patrimonio, en torno al caso fue detenido por varias horas el 4 de marzo en cumplimiento de una orden del juez federal de Curitiba, Sergio Moro.
El magistrado investiga una red de corrupción y un millonario lavado de dinero de la empresa estatal petrolera, Petrobras.