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El FMI avizora un próximo año difícil para el mundo

30 de diciembre de 2015 - 12:12

Luego de un 2015 con cambios en varios aspectos económicos, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, pronosticó un 2016 “duro” a nivel global debido a que siete años después del colapso de Lehman Brothers, la estabilidad financiera todavía no está asegurada.

La directiva remarcó las debilidades que siguen existiendo en el sector financiero y bancario, las cuales van a la par de un aumento en los riesgos financieros de los países emergentes, algo que se profundizaría el año entrante.

En un artículo de opinión dentro del diario económico alemán “Handelsblatt”, Lagarde se refirió a la perspectiva de un incremento en las tasas de interés en Estados Unidos así como una desaceleración económica en China.

Estos factores entregan un marco de inseguridad y mayor volatilidad económica en cualquier parte del mundo, según la mandamás del Fondo.

“Todo esto significa que el crecimiento global para 2016 será decepcionante y desigual. Las perspectivas a medio plazo se debilitaron porque la baja productividad, el envejecimiento de la población y el impacto de la crisis financiera mundial frenan el crecimiento”, declaró la ex ministra de Finanzas francesa.

Asimismo, advirtió que el crecimiento del comercio mundial se ha desacelerado significativamente y pronosticó que la disminución de los precios de las materias primas provocará problemas en economías basadas en la venta de estos productos básicos.

“La todavía elevada deuda, la baja inversión y la debilidad de los bancos se imponen en algunas economías avanzadas, especialmente en Europa, y muchas economías emergentes, tras un boom de crédito e inversión, se ven obligadas a adaptarse a la actual situación”, graficó Lagarde.

Por otra parte, se refirió a los “importantes cambios económicos” que se están produciendo en la actualidad y que dan lugar a efectos secundarios globales, especialmente la transición de China hacia un nuevo modelo de crecimiento y la normalización inminente de la política monetaria estadunidense.

“Estos dos cambios son necesarios y saludables, pero necesitan ser controlados de forma eficiente y sin dificultades”, aseveró la directora del organismo multilateral de crédito.

Lagarde no ocultó su preocupación por la capacidad de las economías de absorber impactos, a pesar de que destacó que tanto países altamente desarrollados como otros, están en la actualidad mejor preparados para un escenario de tasas de interés altas.

“La mayoría de las economías altamente desarrolladas, excepto Estados Unidos y posiblemente Gran Bretaña, seguirán necesitando políticas monetarias expansivas, pero todos los países en esta categoría deberían considerar efectos secundarios a la hora de tomar decisiones", argumentó.

El alza de los tipos de interés en Estados Unidos y la fortaleza del dólar podrían conducir a las empresas al impago y eso podría llegar a “contagiar” a bancos y estados, avisoró la funcionaria.

Además, Lagarde señaló que los ataques terroristas de París en noviembre y la llegada de refugiados a Europa, no son incidentes aislados, sino “el último síntoma” de las intensas tensiones políticas y económicas que se viven en el Norte de África y Oriente.
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