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Banco Ciudad

Para el Banco Ciudad, Argentina es el cuarto país con más inflación en el mundo

20 de noviembre de 2012 - 15:13

También es uno de los únicos tres que no pudieron evitar que la suba de precios supere el 10 por ciento en el último año, según un informe de la entidad bancaria que conduce Federico Sturzenegger.

Sobre un total de 183 países, Argentina volverá a ubicarse en 2012 en lo más alto del ranking de inflación global, situándose sólo por debajo de Sudán, Sudán del Sur y Bielorrusia y superando a países como Malaui (23%), Etiopía (17%), Burundi (15%) o Yemen (14%).

La inflación volvió a subir en octubre un 1,8 por ciento mensual, y se acercó al 25 por ciento anual, de acuerdo al índice IPC-Congreso, realizado por las consultoras privadas.

El dato más impactante es que la inflación 2012 sigue sistemáticamente por encima de 2011, aún cuando la economía pasó del crecimiento a un virtual estancamiento como consecuencia de la disminución en el consumo interno y del impacto de la crisis internacional.

Con la aceleración reciente, siempre según el relevamiento del Banco oficial porteño, la Argentina volvió a situarse entre los cuatro países con mayor inflación del mundo durante octubre teniendo la inflación no oficial.

"En un mundo en el que la inflación es un fenómeno en extinción (incluso entre las economías emergentes que lograron controlarla sin resignar crecimiento), nuestro país se mantiene por sexto año consecutivo entre las 10 naciones con mayor inflación del mundo, escalando 5 posiciones respecto de 2011", señaló el Banco Ciudad.

Y añadió que en 2012 el costo de vida en Argentina supera a la de Venezuela, que está en el 19 por ciento, y quintuplica a la de países vecinos como Brasil, Chile, Colombia, México y Perú, que registran tasas de inflación en el rango del 3 al 6 por ciento anual.

"La inflación sostenida está provocando distorsiones en la economía que, según se ve, resultan tanto o más gravosas que la propia inflación", advirtió la entidad bancaria porteña. Y en ese sentido, explicó que la primera distorsión es el "retraso cambiario" y la consiguiente pérdida de mercados y empleos.

Como resultado de la inflación, el tipo de cambio real (TCR) traspasó el emblemático "1 a 1": la suba de precios acumulada desde la devaluación de 2002 ya supera la devaluación acumulada en el mismo período. Desde 2009, el TCR acumuló un deterioro de 32 por ciento y, en el transcurso del año, de casi 7 por ciento.

"La apreciación cambiaria está comenzando a erosionar la rentabilidad de los sectores exportadores y, en consecuencia, la creación de empleo comienza a sufrir las consecuencias", dijo el Banco.

También señaló que el segundo problema es el "retraso tarifario" y la consiguiente explosión del gasto en subsidios, que impulsa el gasto público.
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