Los empresarios de ese sector denunciaron que las disposiciones del Gobierno nacional están afectando las ventas de juguetes, por las restricciones contra la compra de insumos para fabricar.
Jugueteros se quejan de las políticas actuales de importación
También preocupa al sector el avance de los juguetes ilegales, algo que se nota con sólo recorrer la zona comercial porteña del Once para ver que no se cumple con las regulaciones obligatorias.
"Se ve incluso a los vendedores ambulantes armando los juguetes en la calle para reducir costos de logística", señaló el empresario al sostener que como no se cumplen con las normas regulatorias, también se pone en riesgo la salud de los niños.
"Los juguetes de contrabando o comercializados en la vía pública y/o en espacios fuera de jugueterías comerciales generalmente no ofrecen garantía ni de calidad ni de seguridad para sus pequeños usuarios", sostuvo.
Y esgrimió que si bien el precio puede resultar un factor importante a la hora de elegir un juguete, la realidad es que representan un "riesgo para los chicos y una amenaza a las empresas argentinas".
"El mercado juguetero argentino tiene un gran potencial que no está siendo explotado, y se debe en gran parte a políticas que perjudican a los fabricantes y favorecen el mercado negro", añadió Restaino.
Por eso, recomendó a los ciudadanos que compren en comercios o cadenas reconocidas o identificadas como jugueteras puras e identifiquen en el empaque la letra y sello de seguridad.
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