Un renombrado lanzamiento en el mercado de los wearables exhibe un hecho tangencial y para muchos llamativo: una startup estadounidense anunció que alquilará el producto partiendo de los 45 dólares por semana.
La nueva tendencia de la tecnología en alquiler
Sin embargo, como he anticipado, el prometedor, emblema del nuevo grito del hardware, sí podrá ser alquilado. No será la propia compañía de Cupertino la que encargada de ofrecer esta oportunidad, sino Lumoid, una startup especializada en el alquiler de dispositivos tecnológicos.
Según cuenta la firma en su sitio web oficial, el trato se compone de tres instancias: alquilar, probar y comprar. Así, la renta de un dispositivo tecnológico llega para remediar aquellos “chascos” que muchas veces mancillan la ilusión del comprador. ¡Cuántos somos los que pagamos una buena cifra por un producto para caer en cuenta, al poco tiempo de uso, que sus funcionalidades son pobres, breves o por debajo de nuestras expectativas! Por otra parte, sin echar toda la culpa al producto en sí, ¡cuántos somos los que compramos con ilusión un producto para, al poco tiempo de uso, comprender que el mismo no se ajusta a nuestra búsqueda, que es un buen equipo aunque no el que deseábamos!
Es cierto que existen algunas soluciones para maquillar aquel dilema, más allá del alquiler que promociona Lumoid. Por ejemplo, ir hasta una tienda comercial y echar mano al producto. O leer en sitios como DattaMagazine los reviews realizados por especialistas en la materia. Sin embargo, entiendo que no existe mejor estrategia en la previa a la compra que la experiencia en primera persona y por tiempo prolongado, digamos unas dos semanas como mínimo.
Lumoid ofrece probar el Apple Watch abonando 45 dólares por semana. Este valor asciende a los 55 dólares, en caso de elegir el modelo deportivo. Si el usuario sale feliz de tal experiencia y desea comprar el reloj inteligente, le serán reconocidos 30 dólares y 35 dólares respectivamente del valor final del wearable.
Como se ha dicho más arriba, el alquiler de tecnología sí es frecuente en la organización de eventos y en entornos empresariales. Los sitios www.alquilerdepc.com y www.alquilerdetablets.com son una muestra de ello. Según se indica en esta última plataforma, la modalidad de alquiler ayuda a que las empresas que requieren emplear tablets en eventos e incluso para uso a largo plazo, no se vean afectadas por la denominada obsolescencia programada. “La tecnología involucrada en el campo de la computación y los sistemas cambia a un ritmo vertiginoso, lo que origina la necesidad de una renovación continua”, indican.
Ahora bien, los mencionados servicios de alquiler no apuntan, como la mencionada firma Lumoid, al usuario de a pie, al interesado en testear a fondo un producto antes de pagar la cifra que se imprime en su etiqueta. En este terreno aparece un caso intermedio: www.wikirenting.com.
Usuario versus dueño
Wikirenting es un espacio que pone en contacto a aquel que desea alquilar uno de sus bienes y a aquellos que desean alquilar algún elemento en particular. Por un lado, la plataforma afirma ser de provecho para aquello que tienen cientos de cosas en casa que apenas usan, para sacarle partido y ganar unos pesos con ello. En la otra orilla, es posible alquilar un producto y sumarse a las ventajas que ya hemos repasado aquí: probarlo y exprimirlo, sin la obligación de ser el dueño.
Ajustando el prisma al interés de este repaso, Wikirenting incluye una categoría de electrónica e informática, en la cual se anuncia la presencia de consolas, videojuegos, tablets, computadoras, teléfonos e incluso softwares en alquiler. La mala noticia es que esta sección es la menos prolífica y que incluso aparece desplobada. Al momento de este repaso, en el apartado de ebooks y tablets hay una única oferta, un lector electrónico Wolder Mibuk que se ofrece por 1 euro al día, aunque el precio se rebaja al rentarlo por semana o mensualmente. El oferente que reside en Alicante agrega un completo listado de especificaciones e incluso un detallado unboxing del producto.
En vista a lo desolado de aquel ámbito de la renta tecnológica, me atrevo a afirmar: ¿quién quisiera prestar, aunque sea recibiendo un pago, su chiche tecnológico a un desconocido? Creo que pocos.
¿Los fabricantes ganarían al alquilar?
Sin lugar a dudas, el mecanismo de renta tecnológica resulta provechoso para el usuario final. Tal como repasamos en esta nota, el alquiler al estilo Lumoid permite echar un vistazo profundo y consciente a un producto, con un detenimiento imposible en una tienda comercial y en la distancia de un review que, incluso excelentemente desarrollado, siempre es la experiencia de un tercero.
Ahora bien, ¿es aquel movimiento beneficioso o perjudicial para los fabricantes? ¿Por qué no son las mismísimas compañías las que alquilan sus productos para que los usuarios se convenzan de que no hay uno mejor que aquel?
Siendo el gadget un bien delicado, el proceso de alquiler supone algunos riesgos para el fabricante. La buena salud del producto, el embrollo de cobrar las garantías en caso de roturas, pero sobre todo la exposición de eventuales defectos innatos. Sospecho que cualquiera de los pesos pesados de la industria (Apple, Microsoft, Samsung, etc.) se siente cómodo tal como está: ¿para qué alquilar, si el público ya los elige? Sin embargo, entiendo que compañías pequeñas podrían tomar provecho de este movimiento: alquilar, para mostrar sus novedades en el mundo real. Eso sí: para decidirse a ingresar al mundo de la renta, el fabricante debe estar muy seguro del producto que pondrá en manos del usuario. En caso contrario, estará vendiendo muy barata la derrota.
Fuente: DonWeb