El Fondo Monetario Internacional (FMI) revisó a la baja el crecimiento del Viejo continente, se declaró pesimista por la "frágil" reactivación, el elevado desempleo y la baja inflación, y opinó que el Banco Central Europeo (BCE) debe hacer más para revertir la situación.
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No se avizora una reactivación económica de la zona euro
La inflación, según el FMI, no será superior a 0,5% este año y 0,9% en 2015, lejos del objetivo del BCE de mantenerla cerca de 2%. El Fondo indicó que el índice de precios continuará inferior a este objetivo "al menos hasta 2019".
En este contexto, el Fondo estima que la política monetaria debe ser "acomodaticia" y que el BCE, que llevó a cabo en junio y en septiembre "acciones enérgicas", debe, si la perspectiva de la inflación sigue igual, hacer más, incluso emprendiendo un programa de compra masiva de deuda pública.
El BCE rebajó su principal tasa de interés a un mínimo histórico de 0,05%. La semana pasada, el presidente de la entidad financiera, Mario Draghi, anunció que la entidad compraría deuda respaldada por activos (ABS), un instrumento financiero complejo que permite a los bancos refinanciarse, y deuda garantizada a partir de mediados de octubre, durante al menos dos años.
El BCE aseguró que estaba dispuesto a "tomar otras medidas no convencionales" si era necesario. Pero hasta ahora no estudia la compra masiva de deuda soberana, a lo que Alemania se opone.
Además de las medidas de apoyo del BCE, la zona euro debe "completar" las reformas estructurales, estima el FMI, reformando el mercado laboral para hacerlo más flexible en los países con importante deuda pública.
Los países con una economía más sólida, continúa el FMI, deben a su vez promover las inversiones, en particular en Alemania, país que debe incrementar su inversión para mejorar y mantener su infraestructura.
Esto "aumentaría la productividad, el empleo y el crecimiento y ayudaría a reequilibrar mejor la situación en la zona euro", en donde el FMI observa una situación "desigual", no sólo entre las economías más afectadas por la crisis y el resto, sino dentro de estos dos grupos.
El FMI señaló que el crecimiento en España continuó -pronostica una expansión de 1,3% en 2014 y 1,7% en 2015 (+0,1% para ambos)- "apoyado por la demanda externa así como por una mayor demanda interna que reflejan una mejora en las condiciones financieras y un aumento de la confianza".
Por el otro, la institución señala el caso de la economía italiana que, "en contraste", se contrajo en el primer semestre de 2014 y "sobre una base anual no se prevé que regrese a tasas de crecimiento positivas hasta 2015". Para 2014 la economía italiana se contraerá 0,2% (en julio el FMI preveía un crecimiento de 0,3%) y en 2015 se expandirá 0,8% (1,1%).
En tanto, para Alemania, primera economía de la zona euro que atravesó con mayor holgura la crisis financiera y de la deuda, el FMI revisó su crecimiento a la baja, a 1,4% en 2014 (1,9%) y 1,5% en 2015 (1,7%), principalmente por la "una demanda interna más débil".
El crecimiento de la segunda economía de la zona euro, Francia, se frenó en la primera mitad de 2014 y las proyecciones fueron revisadas a la baja a 0,4% para este año (0,7%) y 1% para 2015 (1,4%).
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