La mora en créditos de los hogares argentinos alcanzó el nivel más alto en más de dos décadas y se convirtió en una señal de alerta para el sistema financiero argentino.
La cantidad de familias con atraso en el pago de créditos llegó a su mayor nivel en 20 años
La cifra impacta en bancos, fintech y comercios que financian el consumo.
Según datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA), el 25% de las familias tiene demoras mayores a tres meses en la deuda con billeteras virtuales.
Atraso en el pago de créditos
El aumento de la tendencia afecta a todos los principales bancos del país y también se extiende a los bancos, la industria fintech y empresas que otorgan financiamiento.
El dato surge de análisis recientes realizados por consultoras económicas a partir de los últimos microdatos publicados por la autoridad monetaria, actualizados hasta finales de enero.
Según esos estudios, el incremento de la irregularidad en los pagos dejó de ser un fenómeno aislado para transformarse en un problema de carácter generalizado.
Un informe de la consultora financiera 1816 reflejó que la situación ya se convirtió en “un fenómeno macro”.
La mora no se concentra en un grupo reducido de entidades o clientes, sino que se expande a lo largo de todo el sistema financiero y refleja un deterioro en la capacidad de pago de los hogares.
La deuda en los créditos de hogares alcanzó en enero el 10,6% del total de préstamos otorgados por los bancos, según cálculos de la firma privada elaborados a partir de los microdatos del Banco Central. Se trata del nivel más alto registrado en más de veinte años.
El aumento en los atrasos de pago se verificó en los 25 principales bancos del sistema financiero argentino, lo que refuerza la idea de que el fenómeno no se limita a casos puntuales.
De acuerdo con los analistas, el incremento de la morosidad refleja la presión que ejerce el contexto económico sobre los ingresos familiares.
Factores como la inflación persistente, tasas de interés elevadas y caída del poder adquisitivo generaron un contexto en el que cada vez más hogares tienen dificultades para cumplir con sus obligaciones financieras.
La situación es aún más marcada en el segmento de las entidades no financieras. Allí se incluyen billeteras virtuales, fintech, cadenas comerciales, supermercados y empresas que ofrecen financiamiento propio para compras.
Un informe de la consultora EcoGo reveló que la irregularidad en los pagos hacia este tipo de entidades llegó al 23,9% en enero. En este grupo, además, el 25% de los deudores registra atrasos superiores a tres meses.
Dentro de este mercado se destacan las billeteras virtuales Naranja X y Mercado Pago, que concentran cerca del 51% del financiamiento otorgado en ese sector. Estas plataformas se expandieron en los últimos años como alternativa al crédito bancario tradicional.
Financiamiento en problemas
El estudio de EcoGo constató un aumento significativo en el número de deudores considerados “irrecuperables”, es decir, aquellos que acumulan más de un año de atraso en sus pagos.
Según los expertos de la firma privada, ese grupo representa actualmente el 8% del total de los saldos prestados, casi el triple que un año atrás.
Este crecimiento genera preocupación en el sistema financiero porque implica mayores pérdidas para las entidades que otorgaron los créditos.
El fenómeno se explica, en parte, por el costo del financiamiento fuera del sistema bancario tradicional. Las tasas aplicadas por entidades no financieras suelen ser considerablemente más altas que las que ofrecen los bancos.
De acuerdo con estimaciones de la consultora 1816, aunque las tasas de interés mostraron una reducción en lo que va del año, todavía se mantienen en niveles elevados.
En febrero, la tasa efectiva real para préstamos personales en bancos -descontada la inflación- alcanzó aproximadamente el 40%. En el caso de las entidades no financieras, los analistas estimaron que podría haber rondado el 150%.
Además, el costo financiero total (CFT) de estos créditos suele ser mucho más alto debido a comisiones y cargos adicionales. Esto incrementa el peso de las cuotas sobre el ingreso de los hogares y eleva el riesgo de incumplimiento.
Los economistas sostienen que una mayor estabilidad en las tasas de interés podría contribuir a aliviar la situación.
En particular, mencionaron la volatilidad de las tasas cortas del sistema financiero tras la eliminación de las Letras de Financiamiento (Lefi) del Banco Central a mediados del año pasado.
Desde el Gobierno nacional consideran que el aumento de la mora responde a un fenómeno transitorio.
El secretario de Finanzas, Federico Furiase, afirmó recientemente que la situación debería normalizarse a medida que continúe la desaceleración de la inflación y bajen las tasas de interés.
Según la visión oficial, la mejora en las variables macroeconómicas permitiría recomponer el poder adquisitivo de los hogares y reducir los atrasos en el pago de créditos.
Sin embargo, las entidades financieras reconocen que el problema ya comenzó a reflejarse en sus balances. El aumento de la morosidad obliga a los bancos a reforzar las previsiones para cubrir eventuales pérdidas.
En el caso de las empresas, los niveles de mora son considerablemente menores. Según la consultora Analytica, la irregularidad en el crédito empresarial alcanzó el 2,7% a finales del año pasado.
Parte de la explicación se encuentra en la fuerte concentración del financiamiento en grandes compañías. De acuerdo con el informe, el 42% del crédito total está concentrado en apenas el 0,3% de las empresas consideradas grandes.
En cambio, el 99,7% restante de las sociedades jurídicas se reparte el 58% del endeudamiento. En ese universo más amplio se observa una mayor fragilidad financiera, especialmente entre las pequeñas y medianas empresas.