Durante los primeros dos años de la administración libertaria se perdieron 21.339 empresas privadas, una reducción del 3,9% en el universo de compañías formales con personal registrado.
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En dos años se perdieron más de 21.000 empresas privadas
Se trata de una reducción de casi 4% del universo total de compañías con personal registrado.
Se trata de las firmas con al menos un trabajador bajo cobertura del sistema de riesgos del trabajo, entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025 en todas las jurisdicciones del país.
Así lo mostró un relevamiento de la consultora Politikon Chaco que excluyó a la administración pública, las organizaciones extraterritoriales y los hogares con servicio doméstico.
El cierre de empresas privadas en Argentina
De las 24 jurisdicciones relevadas, solo Neuquén mostró un incremento neto de empresas, con un crecimiento del 1,8% y 159 firmas adicionales. El resto del país evidenció caídas de diversa magnitud.
Mientras Tucumán, Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) y San Juan presentaron retrocesos inferiores al 2 por ciento.
Provincias como Chaco (-10,5%), Catamarca (-11,3%) y La Rioja (-12,6%) registraron descensos de doble dígito, lo que equivale a la desaparición de más de uno de cada diez empleadores privados en dos años.
En términos absolutos, la provincia de Buenos Aires explicó la mayor pérdida, con 5.428 empresas menos, equivalente a una baja del 3,2%.
Le siguieron Córdoba con 3.884 firmas menos (-7,5%), Santa Fe con una reducción de 2.309 (-4,6%) y CABA con 1.860 empleadores menos (-1,5%).
Estas cuatro jurisdicciones concentran el 72% del total de empresas en el país, por lo que sus variaciones inciden de manera significativa en el resultado nacional.
Durante el mismo período, de acuerdo al CEPA, la cantidad de trabajadores registrados en unidades productivas disminuyó de 9.857.173 a 9.566.573, lo que implica una retracción cercana al 3%.
En números absolutos, se trata de uan reducción de 290.600 empleos, una media de 400 puestos diarios desde la asunción de Milei.
Las cifras reflejan una contracción extendida y persistente en el tejido empresarial formal argentino, con impactos desiguales según la provincia, pero con una tendencia negativa predominante en casi todo el territorio nacional.
Ambiente de negocios
Según la Secretaría de Trabajo, la evolución demográfica empresarial muestra tres etapas diferenciadas en las últimas dos décadas.
Entre 2003 y 2008, el país atravesó una fase expansiva con un crecimiento anual promedio del 1,8% en el stock de empresas.
El período 2009-2023 se caracterizó por el estancamiento, sin variaciones significativas en la cantidad de firmas (0,0%), mientras que 2024 marcó el inicio de una fase contractiva, con una reducción neta del 0,6%.
El análisis oficial detectó, por un lado, que la tasa de cierres de empresas permaneció prácticamente constante durante los tres períodos, sin grandes cambios entre etapas de expansión o recesión, ni entre diferentes sectores.
Por otro, indicó que la variación neta en el número de empresas estuvo determinada fundamentalmente por las fluctuaciones en las aperturas, ya que los cierres se mantuvieron estables y no influyeron de modo relevante en la evolución del parque empresarial.
La cartera gubernamental graficó que “la pérdida de densidad empresarial en fases recesivas no obedece a un incremento de los cierres de firmas, sino a una caída en el volumen de aperturas de nuevas unidades productivas”.
En 2024, la reducción del 0,6% en la cantidad de empresas respondió a que la tasa de aperturas se ubicó en 2,7%, por debajo de la de cierres (3,4%).
Este saldo negativo no se debió a un aumento en la mortalidad empresarial respecto de etapas anteriores, sino a la contracción en la creación de nuevas firmas. La tasa de cierres en 2024 fue similar a la de los ciclos previos (3,2 y 3,4, respectivamente para 2003-2008 y 2009-2023).
Esta dinámica se replica en todas las ramas que conforman la estructura productiva nacional.
El informe oficial explicó que una parte relevante de los cierres corresponde a empresas de corta vida: en los últimos cuatro trimestres, el 34% de los cierres involucró firmas con menos de tres años de antigüedad.